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Tu Web del Cine de Terror

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17 octubre 2017

Jesus Marti

El espejo de la Bruja / The Witch's mirror (1962)

El Espejo de la Bruja, una película de Chano Urueta del año 1962
Brujas, maleficios, asesinatos, fantasmas, venganza, locura, experimentos extraños, amputaciones en vida, ladrones de cadáveres, una mujer desfigurada por las llamas.... Aunque parezca mentira, lo anteriormente mencionado no forma parte del catálogo de horrores de cualquier película moderna, no, todo esto y alguna cosita más, podemos encontrarlo en una película del año 1962 y que hoy en El Terror Tiene Forma vamos, gustosamente, a comentar.
El cine de terror mexicano tiene en su haber grandes películas, semidesconocidas, que son un agradable descubrimiento para los aficionados sin complejos. La película que hoy nos ocupa resalta por varios conceptos, pero su gran característica es la asimilación de múltiples influencias, muy obvias las de Franju y su Les yeux sans visage / Los ojos sin rostro (1960) y de Mad Love / Las manos de Orlac (1935) de Karl Freund y menos obvia, pero también importante para el desarrollo del film, el gusto por el goticismo morboso y terrorífico de directores como Bava o Freda. Sorprendentemente, el film consigue una personalidad propia, que la aleja de producciones menos creativas. El espejo de la Bruja no es una película perfecta, pero contiene gran cantidad de escenas morbosas plasmadas con bastante mala leche, por lo que su visionado es perfectamente recomendable.
El Espejo de la Bruja, una película de Chano Urueta del año 1962
La sinopsis es la siguiente: Sara (Isabela Corona) es una bruja con extraordinarios poderes, gracias a un espejo embrujado ve que su ahijada Elena (Dina de Marco) será asesinada por su marido Eduardo (Armando Calvo), eminente doctor, que está enamorado de otra mujer. Incapaz de detener el suceso, verá impotente cómo Elena es envenenada, entonces jura que tomará justa venganza. Meses después Eduardo se presenta en la mansión con su nueva esposa Deborah (Rosita Arenas), a partir de ese momento una sucesión de misteriosos acontecimientos desembocan en un accidente que desfigura completamente el rostro y las manos de Deborah. Eduardo intentará por todos los medios devolver la belleza a su mujer, pero la venganza de Sara no ha llegado a su final.         
El espejo de la Bruja fue dirigida por Chano Urueta, experto realizador con muchos rodajes a sus espaldas y alguna que otra colaboración (años después y en forma de breve aparición) en películas tan importantes como The Wild Bunch / Grupo Salvaje (1969) o Bring me the head of Alfredo García / Quiero la cabeza de Alfredo García (1974) de su amigo Sam Peckinpah. El trabajo realizado demuestra su amor por lo efectos visuales (toda el film es un despliegue creativo en ese sentido) y las historias con toques  macabros.
El Espejo de la Bruja, una película de Chano Urueta del año 1962
Los actores responsables de dar vida a los personajes están correctos en su trabajo, en especial Armando Calvo que logra una brillante recreación de un científico obsesionado, a las puertas de la locura, que no duda en emplear cualquier método (por ilegal u horroroso que sea) para conseguir llevar a buen puerto sus experimentos.
Como he mencionado al principio del artículo, el film no ahorra escenas morbosas y es, para la época, bastante atrevido, eso sí, sin salir de los parámetros del gótico, pues toda la película, con un ritmo bastante rápido cosa que se agradece, se recrea en todos y cada uno de los clichés habituales de éste género, así los gatos negros, las sombras demoníacas, los búhos, el cementerio o las apariciones fantasmales son una constante en todo el metraje, aderezados en su justa medida con escenas más virulentas o malsanas (insisto, sin olvidarnos de la época en que está realizada) no exentas de un  encanto inocente.  
El Espejo de la Bruja, una película de Chano Urueta del año 1962
Al igual que La maldición de la Llorona (artículo en éste mismo blog), el film demuestra que el cine realizado en México contaba con directores muy interesantes, que, pese a los pocos medios con los que contaban, intentaban crear obras que rompieran los moldes de la cinematografía imperante y que, por supuesto, con el paso del tiempo han devenido en auténticas joyas del género fantástico. Si tengo que darle una puntuación, sería de un 6, ya que no es una obra redonda pero sí muy interesante.   
Curiosidades:
- El productor Abel Salazar (también ejerciendo de actor en muchas de las producciones), tiene en su currículo muchas más películas de género fantástico entre las que resaltan: El Vampiro (1957), El Ataúd del Vampiro (1958), El Hombre y el Monstruo (1959), El Barón del Terror (1962) o La Maldición de la Llorona (1963).
- El maquillaje corrió a cargo de María del Castillo, una experta en éstos menesteres que también estuvo involucrada en películas tan interesantes como Museo del Horror (1964), La Loba (1965) o Hasta el viento tiene Miedo (1968).    
Como siempre, ficha técnica y artística a continuación.
Un saludo 

Ficha Técnica
Año: 1962 / Director: Chano Urueta / Productor: Abel Salazar / Guión: Alfredo Ruanova, Carlos Enrique Taboada / Música: Gustavo César Carrión / Fotografía: Jorge Stalh Jr. / Maquillaje: María del Castillo / País: Mexico / Duración: 75 m. / Formato: 35 mm. / Proporción: 1.37: 1 / BN
Ficha Artística
Rosa Arenas, Armando Calvo, Dina de Marco, Isabela Corona, Carlos Nieto, Alfredo Wally Barrón   

15 octubre 2017

Jesus Marti

SITGES 2017 / Palmarés

Jupiter Moon, mejor película en Sitges 2017
Hola amigos/as de El Terror Tiene Forma, el festival de Sitges, que celebraba su 50 aniversario, ha llegado a su final, así que como cada año ha llegado la hora de publicar el palmarés de esta edición. Felicidades a todos los participantes, el año que viene más. Saludos!!

Secció Oficial Fantàstic Sitges 50
Mejor película: JUPITER’S MOON, de Kornél Mundruczó
Premio especial del jurado: THELMA, de Joachim Trier
Mejor dirección (patrocinado por Gas Natural Fenosa): Coralie Fargeat, por REVENGE
Mejor interpretación femenina: Marsha Timothy, por MARLINA THE MURDERER IN FOUR ACTS
Mejor interpretación masculina (patrocinado por Autolica – Mercedes Benz): Rafe Spall, per THE RITUAL
Mejor guión: Joachim Trier i Eskil Vogt, por THELMA
Mejores efectos especiales: Ferenc Deák, por JUPITER’S MOON
Mejor fotografía: Andrew Droz Palermo, por A GHOST STORY
Gran premio del público (patrocinado por La Vanguardia): MATAR A DIOS
Mejor cortometraje: R.I.P, de Pintó & Caye
MARLINA THE MURDERER IN FOUR ACTS, de Mouly Surya
Focus Àsia
Mejor Película: A SPECIAL LADY, de Lee An-kyu
Mención especial:
MARLINA THE MURDERER IN FOUR ACTS, de Mouly Surya
Anima’t
Mejor película: TEHRAN TABOO, Ali Soozandeh
Mejor cortometraje: HYBRIDS, de Florian Brauch, Matthieu Pujol, Kim Tailhades, Yohan Thireau i Romain Thirion

Noves Visions One Mejor película: DAVE MADE A MAZE, de Bill Watterson
Mención especial: KUSO, Steve
Noves Visions Plus
Mejor película: DAWSON CITY: FROZEN TIME, de Bill Morrison
Noves Visions Petit Format
Mejor cortometraje: HOISSURU, Armand Rovira
Panorama Fantàstic Mejor película: CREEP 2, de Patrick Brice
Panorama Documenta
Premio del público a la mejor película: 78/52, Alexandre O. Phillipe
Òrbita THE BATTLESHIP ISLAND, de Ryoo Seung-wan
AS BOAS MANEIRAS, una película de Juliana Rojas y Marco Dutra
Jurat de la crítica / Premi de la crítica – José Luis Guarner Ex aequo
AS BOAS MANEIRAS, de Juliana Rojas y Marco Dutra
THE KILLING OF A SACRED DEER, de Yorgos Lanthimos
Premi Citizen Kane a la millor direcció novell
Coralie Fargeat, per REVENGE
Mejor película Discovery BRIGSBY BEAR, de Dave McCary
Jurado Carnet Jove
Mejor película: A GHOST STORY, de David Lowery
Mejor película de Midnight X-Treme: ANNA AND THE APOCALYPSE, de John McPhail
Premi Brigadoon Paul Naschy CUERNO DE HUESO, d’Adrián López
Samsung Sitges Cocoon
Mejor película en realidad virtual: KNIVES, Adam Cosco
Mención especial: RAY, de Rafael Pavón
Premio del público a la mejor película en realidad virtual: ALTERATION, de Jérôme Blanquet
A GHOST STORY, una película dirigida por David Lowery
Méliès
Méliès d’argent a la mejor película: THELMA, de Joachim Trier
Méliès d’argent al mejor cortometraje: EXPIRE, de Magalí Magistry
Blood Window MADRAZA, d’Hernan Aguilar
Mención especial a la mejor actriz: Isabél Zuaa, per AS BOAS MANEIRAS
Premis SGAE Nova Autoria
Mejor cortometraje: CELEBRACIÓ, de Pau Cruanyes i Gerard Vidal
Mejor guión: Anna Agulló, por UNA CAJA CERRADA
Mejor música original: Joan Masats, por SESGO, UNA HISTORIA DE PREJUICIOS Y GOLOSINAS
Mención especial: LA FUGA DE LOS 45, de Cristina Caamaño

14 octubre 2017

Jesus Marti

Muñecos infernales / The devil-doll (1936)

Cartel de The Devil Doll (1936), una excelente película dirigida por Tod Browning

"Muñecos infernales es una película de notable alto y cine en estado puro"

Decir que Tod Browning es uno de los directores que está por derecho propio ocupando un puesto de privilegio en la historia del cine creo que no puede sorprender a nadie, así mismo reconocer que su nombre está indisolublemente ligado a unas cuantas películas en concreto y que el resto de su trabajo es menos conocido no es faltar a la realidad. La película que hoy ocupa nuestro tiempo es una pequeña pero grandiosa obra, Muñecos Infernales acumula en sus 78 minutos de duración todas las virtudes de este director y a día de hoy sigue siendo una delicatessen para todos los aficionados al séptimo arte. Basándose en el relato ¡Arde, Bruja, Arde! / Burn, Witch, Burn! de Abraham Merritt, (publicado en España por Anaya en su colección Ultima Thule), Browning junto a Guy Endore y Garrett Fort crearon un guión, muy cercano al libro, en el cual gracias a cierto tipo de magia negra, un fugado de un penal puede ver satisfechas sus ánsias de venganza para poco después suicidarse. La censura imperante consideró inapropiada la utilización de la magia negra y el suicidio en el argumento, por lo que Browning y su equipo (con alguna ayuda extra, entre ellos Erich von Stroheim) se vieron forzados a cambiar partes del guión, eliminando todos los elementos molestos e inventándose un concepto más científico y un final más al uso, sin embargo los cambios no variaban para nada todo el nudo argumental. 
Tod Browning y Lionel Barrymore, reunión de trabajo para The Devil-Doll
La historia resultante se transformó en película y antes de seguir con el artículo prefiero hacer un pequeño esbozo de la misma:  
Paul Lavond (Lionel Barrymore), un banquero que cumple cadena perpetua por una acusación falsa de sus tres socios, y Marcell (Henry B. Watlhall) logran escapar del penal de la Isla del Diablo. Marcel (un científico brillante pero trastornado) conduce a su amigo hasta la casa donde se encuentra su mujer Malita (Rafaela Ottiano), que ha seguido con los experimentos de su marido durante esos años. Una vez en el lugar, Lavond descubre asombrado que el propósito de los experimentos es reducir el tamaño de los seres vivos (tanto animales como personas), una vez reducidos  quedan a merced de su creador, ya que, a pesar de estar vivos, el proceso de miniaturización destruye sus cerebros y por consiguiente carecen de voluntad, necesitando la concentración de su creador para realizar cualquier tipo de actividad. Marcel muere durante el último experimento y Lavon convence a Malita para trasladarse a París. Una vez en la ciudad Lavon, disfrazado de anciana, inicia los preparativos para llevar a cabo su venganza.
Rafaela Ottiano en Muñecos Infernales 1936
Como podéis observar los elementos que unen el film son clásicos: drama, terror y venganza, todos ellos sabiamente condimentados con travestismo y seres extraños (los humanos diminutos) siendo todos muy del gusto de Browning. Con semejante material entre las manos no es de extrañar que el resultado final fuera muy bueno. Toda la trama, que en manos de otro director podía haber sido sumamente ridícula, adquiere en esta ocasión un tono amenazador y verdaderamente bizarro a la vez que inmensamente humano, puesto que el realizador se ocupa de que el protagonista sea capaz del odio más extremo pero también del amor más puro sin pedir nada a cambio, dualidad que hace creíble al personaje y al argumento. Es este planteamiento el que otorga al film un aire único, pero no habría bastado si no hubiera un actor capaz de transmitir semejante crisol de emociones, por suerte Lionel Barrymore cumple con creces (a veces parece un clon del gran Lon Chaney) llevando en perfecta comunión con el realizador toda la trama de la película y consiguiendo una complicidad con el espectador que evita que la película decaiga en ningún momento.
El resto de actores está correcto (hombre, alguna sobreactuación hay, pero no es importante), siendo la actriz Rafaela Ottiano, en su papel de Malita, la que más resalta, pues su personaje es el contrapunto de locura necesario para apoyar la interpretación de Lionel. También me gustaría mencionar la aparición de Maureen O’Sullivan (la novia de Tarzán) interpretando a la hija de Lavond, siendo su papel el menos conseguido  (demasiado lacrimógeno).
Secuencia de The Devil Doll (1936), una película dirigida por Tod Browning
Por otro lado tengo que citar las escenas que, indudablemente, quedan grabadas en la retina del espectador, me refiero a las secuencias con los humanos miniaturizados, Browning consigue momentos verdaderamente atmosféricos, casi asfixiantes, que provocan una creciente inquietud y una sensación de miedo absolutamente magistral, los ataques de esos seres (con sus pequeños estiletes emponzoñados) han pasado a los anales de la historia del cine de terror, y no es para menos.
En el apartado de efectos visuales la labor del equipo técnico es brillante, casi mágico si tenemos en cuenta la época en que está rodado. Con escenarios gigantescos, transparencias y sobreimpresiones consiguen en todo momento apoyar la narración y hacer creíble los sucesos que en ella ocurren. Un trabajo de maestros.         
Muñecos infernales fue un relativo fracaso en taquilla, la diferencia entre lo invertido (sobre los 400.000 $) y lo recaudado (68.000 $ de beneficio) dejó un margen mínimo que no satisfizo nada a la productora y acrecentó aún más la mala fama de Browning en relación a la comercialidad de sus obras. Siempre es curiosa la reacción del público, pues productos que no se apreciaron en su momento, años después, una vez fallecido su creador, se convierten en auténticas joyas y su valor se revaloriza hasta límites insospechados; un caso patente de esta dicotomía es La parada de los monstruos / Freaks (1932) que de ser repudiada ha pasado a ser considerada una de las obras maestras totales y absolutas del séptimo arte. Quién se lo iba a decir al pobre de Tod.
Bueno, Muñecos infernales es una película de notable alto y super recomendable para cualquier seguidor del cine en toda su extensión, sin entrar en preferencias de género ni demás parámetros, cine en estado puro que no es poco ¿verdad?
Pronto le dedicaré a este maestro una serie de artículos, pues la verdad, su carrera es verdaderamente fascinante.
Podéis ver el tráiler en nuestro canal de Youtube: The Devil Doll
A disfrutar que son cuatro días mal contados. Un saludo. 


FICHA TÉCNICA
Título: THE DEVIL-DOLL (1936 / USA / 78' / Blanco y Negro)
Otros Títulos: MUÑECOS INFERNALES (España) / A BONECA DO DIABLO (Brasil, Portugal) / LA MUÑECA DIABÓLICA (Venezuela)
Fecha de Estreno: 07/08/1936 (USA)
Director: Tod Browning
Segunda Unidad: Harry Sharrock
Productor: Tod Browning / E.J. Mannix
Guión: Garrett Fort / Guy Endore / Erich von Stroheim
Historia: Abraham Merritt
Edición: Fredrick Y. Smith
Fotografía: Leonard Smith
Dirección Artística: Cedric Gibbons
Departamento Artístico: Stan Rogers / Edwin B. Wilis
Música: Franz Y. Smith
Maquillaje: Robert J. Schiffer
      
FICHA ARTÍSTICA
Lionel Barrymore, Maureen O’Sullivan, Frank Lawton, Rafaela Ottiano, Robert Greig, Lucy Beaumont, Henry B. Walthall, Grace Ford, Pdero de Cordoba, Arthur Hohl, Juanita Quigley, Claire Du Brey, Rollo Lloyd, E. Alyn Warren, Jean Alden, King Baggot, Egon Brecher, Paul Foltz  
 


12 octubre 2017

Jesus Marti

EL CUERVO / THE RAVEN (1935)

“La muerte es lo único cierto en este mundo lleno de incertidumbres”

The Raven (El Cuervo), película dirigida por Lew Landers en el año 1935.
Esta frase la pronuncia solemne y adecuadamente impertérrito Bela Lugosi en el inicio de la película que hoy nos ocupa. El cuervo es una película brutal, pletórica de sentimientos encontrados y, sobre todo, un ejercicio de terror y locura extrema en toda regla. Dirigida en el año 1935 por Lew Landers (realizador poco apegado al género fantástico) y protagonizada por Lugosi y Karloff en otra colaboración memorable (la espléndida Satanás / The black cat (1934) dirigida por Edgar G. Ulmer es otra muestra de ese poderío interpretativo), el film parte y se nutre de las esencias más perturbadoras de Edgar Allan Poe para ofrecernos un ejercicio de cine oscuro, malsano, perverso y atemporal, pues parece que, los años no pasen para esta pequeña joya de la Universal.
La historia presentada es la siguiente: La joven y bella Jean Tatcher (Irene Ware) tiene un grave accidente automovilístico y queda en estado semi comatoso. Una vez en el hospital los doctores no encuentran remedio para recuperarla y deciden solicitar la ayuda del doctor Richard Vollin (Bela Lugosi), ya retirado de la práctica médica. Vollin en un principio se niega a intervenir en el caso pero la visita del padre de la chica, el juez Tatcher (Samuel S. Hinds), lo convence para realizar la delicada intervención quirúrgica. La operación es un éxito y la relación entre la paciente y el doctor se estrecha, Vollin se enamora de la chica pero ella ya está prometida y no puede corresponderle de igual manera. Paralelamente el padre de la chica, que desconfía de las intenciones del doctor, le prohíbe volverla a ver; entonces Vollin decide vengarse de las personas que le impiden obtener la felicidad, el destino pone en sus manos a Edmond Bateman (Boris Karloff), un brutal asesino, que se convertirá en su sicario y herramienta para llevar a cabo sus funestos planes.

The Raven (El Cuervo), una soberbia actuación de Boris Karloff
La película tiene un ritmo endiablado, ya en sus primeras escenas, en las cuales se muestra el accidente de Jean, podemos observar que la eficacia y economía narrativa va a ser una constante en todo el film. Landers no se entretiene en florituras innecesarias, la presentación de los dos personajes principales es rápida y contundente, sólo hay que ver la primera aparición de Lugosi, sentado en su despacho, con la ominosa sombra de un cuervo disecado reflejada en la pared y recitando parte de los versos del inmortal poema o a Boris Karloff, pistola en mano, intercambiando reflexiones con Lugosi sobre la fealdad y su relación con la capacidad de ejercer el mal del ser humano (cuanto más feo, más malo) para darse cuenta de esta aseveración.
El espíritu de Poe sobrevuela todo el metraje, la presencia ominosa del poema es parte importante de la narración, pero en verdad el eje principal sobre el que gira la producción es el relato El pozo y el péndulo. La obsesión de Vollin por construir réplicas perfectas de los aparatos de tortura descritos por Poe, es el reflejo de una particular personificación del mal en estado puro, instrumentos de tortura creados para provocar dolor y agonía a los enemigos pero que, en verdad, son para conjurar su propio dolor y locura, una tortura mental que provoca una atmósfera turbadora durante todo el metraje y que logran que esta película sea tan especial.
The Raven (El Cuervo), Bela Lugosi realiza una interpretación brillante.
Como es bastante común en las producciones de estos años, la primera parte es gloriosa y absolutamente malsana, la segunda parte parece ideada para rebajar el tono y eludir los muros de la censura, convirtiendo el terror puro en una serie de situaciones a medio camino del misterio facilón y el humor negro, desembocando en un final en el cual los malvados pagan por sus fechorías sin importar, en el caso de Bateman, la redención y sacrificio final, a costa de su monstruosidad, liberando a los prisioneros de Vollin.      
Por otra parte, fiel al estilo Universal, El Cuervo es una mezcla casi perfecta de tecnología moderna y ambientación gótica, esto se traduce en una gran cantidad de elementos modernos que permiten a Vollin crear su trampa final: suelos de las habitaciones convertidos en ascensores que llevan al sótano, una consola de interruptores que le permite controlar toda la casa (desde cortar las líneas telefónicas hasta cerrar a cal y canto todas las ventanas y puertas), un moderno quirófano y puertas camufladas que dan acceso a sitios secretos dentro de la casa, todo ello es combinado con todo un muestrario de muros viejos, polvorientos y cubiertos de telarañas que esconden todo un catálogo de maldades y crean  una particular atmósfera gótica que impregna todo el film.
Es obvio mencionar que las interpretaciones de Karloff y Lugosi son excepcionales, con más registros Karloff, con más sobreactuación Lugosi, entre los dos llevan todo el peso narrativo de lo film, el resto de actores, todos ellos bastante correctos, quedan eclipsados por los dos “monstruos” del cine terror.
El diseño de los maquillajes estuvo a cargo del gran Jack Pierce y el trabajo de darles forma fue de Otto Lederer, un artesano experimentado, que dividía su tiempo entre la actuación (122 títulos a sus espaldas), la dirección (solo un par de pelis) y el departamento de maquillaje.
El cuervo es recomendable para cualquier aficionado al fantástico que se precie. Una película muy grande que actualmente está un poco olvidada y eso no es justo, ¿verdad amigos?
Como siempre ficha técnica y artística, el trailer lo podéis ver en nuestro canal de Youtube: The Raven.
Un saludo

FICHA TÉCNICA
Título V.O.: THE RAVEN (1935 / USA / 61' / Blanco y Negro)
Título: EL CUERVO
Director: Lew Landers
Guión: David Bohem / Edgar Allan Poe (poema)
Música: Clifford Vaughan
Fotografía: Charles J. Stumar
Edición: Albert Akst
Dirección Artística: Albert S. D'Agostino
Efectos Visuales: John P. Fulton
Maquillaje: Jack Pierce / Otto Lederer / Hazel Rogers
FICHA  ARTÍSTICA
Bela Lugosi, Boris Karloff, Lester Matthews, Irene Ware, Samuel S. Hinds, Spencer Charters, Inez Courtney, Ian Wolfe, Maidel Turner, Anne Darling, June Gittelson, Joe Haworth, Mary Wallace   
    

10 octubre 2017

Jesus Marti

La bestia con cinco dedos / The beast with five fingers (1946)

The beast with five fingers (1946) / Poster de la película.
Creada y concebida a partir de un relato de William F. Harvey (pronto le dedicaremos un artículo a este excelente escritor), levemente inspirada en la novela Las manos de Orlac de Maurice Renard, y adaptada por Curt Siodmak al formato cinematográfico, La bestia con cinco dedos, es una película producida por Warner en el año 1946. Contemporánea de algunos de los clásicos producidos por Val Lewton y de la lenta decadencia de la Universal, que por esos años se limitaba a producir como churros secuelas de sus grandes éxitos, esta película de Robert Florey es un claro ejemplo de la desorientación y decadencia que el cine fantástico estaba viviendo en esos momentos. Esta aseveración no quiere decir que el film no sea interesante o que no contenga momentos adecuadamente atmosféricos, es más bien la sensación de que tanto el director como el equipo, no tenían nada claro hacia donde querían llevar la producción, por este motivo la mezcla de diferentes géneros no acaba de cuajar, desaprovechando o ignorando premeditadamente el componente más terrorífico o sobrenatural de la historia. 
The beast with five fingers (1946) / Secuencia de la película.
El argumento es el siguiente: Francis Ingram (Victor Francen), un famoso pianista que tiene paralizada una parte de su cuerpo por una terrible enfermedad, la joven enfermera Julie Holden (Andrea King) que lo cuida y Hilary Cummins (Peter Lorre) residen en una mansión situada en un pequeño pueblecito Italiano. Conrad Ryler (Robert Alda), un músico en horas bajas que sobrevive estafando a los turistas que visitan la localidad, visita asiduamente a Ingram, pues tiene un romance con la enfermera, con la cual tiene el proyecto de abandonar Italia definitivamente. Esta situación altera considerablemente al anciano artista, ya que considera que la presencia de la joven ha contribuido notablemente a su mejoría, paralelamente Cummins tampoco se muestra muy receptivo hacía ese proyecto, ya que la presencia de la enfermera le ha aliviado de sus obligaciones con el enfermo, consiguiendo de esta manera tiempo para su verdadera afición, que no es otra que investigar la biblioteca de la mansión, sumergiéndose en libros de cábala y astronomía en busca de las claves para predecir el futuro. Poco después de firmar su testamento Ingram encuentra la muerte pues cae por unas escaleras montado en su silla de ruedas. Después del entierro el abogado del difunto es estrangulado, las posteriores investigaciones revelaran que una de las manos del fallecido pianista a desaparecido; pronto extraños acontecimientos y supersticiones envolverán a los protagonistas, poniendo en peligro sus vidas.
The beast with five fingers (1946) / Peter Lorre en una secuencia de la película.
Tenemos pues una historia que juega con bazas perfectas para crear una película donde el misterio y lo sobrenatural se conviertan en sus principales elementos; lastimosamente el director no esta por la labor de crear una historia de terror, ya desde los minutos iniciales, un tono de farsa con toques de comedia se apodera de la historia, diluyendo la posibilidad de crear una atmosfera consistente. No se si este tono ligero era premeditado o inconsciente, lo cierto es que lastra considerablemente el desarrollo de la película y, a pesar, del que el film contiene escenas con un marcado (y logrado) suspense, adquiriendo, por momentos, fuerza y espíritu terrorífico, no consigue en ningún momento superar totalmente ese hándicap. Por otro lado, Florey, juega constantemente con el engaño y la manipulación, esa manera de enfocar la historia, a pesar de estar realizada con habilidad, conduce al espectador, en muchos momentos, a un leve distanciamiento de los acontecimientos narrados, pecado mortal para una producción de estas características.
The beast with five fingers (1946) / la bestia en cuestión.
La bestia con cinco dedos tiene sus puntos buenos, entre los que cabe destacar la soberbia interpretación de Peter Lorre, que ofrece otro de esos papeles turbios, que mezclan a partes iguales vulnerabilidad y locura, que tan bien se le daban. Lorre acapara toda la atención en el film, suyas son las escenas más impactantes e intensas y es el vehiculo principal para el desarrollo de la trama. Otro de los puntos fuertes del film son sus efectos especiales, a pesar de los años transcurridos los trucos para dar vida a la mano asesina son verdaderamente asombrosos, un trabajo artesanal pero brillante en su resultado.
En definitiva, una película que se queda a medias, pero que aun así es digna de visionarse; La bestia con cinco dedos puede ser tomada como un canto de cisne fallido, que anunciaba el fin del fantástico con tintes góticos y mórbidos, por lo tanto anticipaba también los cambios que pronto sacudirían a la industria cinematográfica.    
Recomendada para todos los aficionados al cine fantástico de esa década y, por supuesto, para los fans del magnifico Peter Lorre.
Podéis ver el tráiler en nuestro canal de Youtube: The beast with five fingers.  
Hasta pronto, amigos/as de El Terror Tiene Forma.
Saludos.   

Ficha Técnica
Año: 1946 / Director: Robert Florey / Fecha de Estreno: 25-12-1946 Premiere (USA) / Productor: William Jacobs, Jack L. Warner / Guión: Curt Siodmak, William Fryer Harvey (Historia) / Fotografía: Wesley Anderson / Música: Max Steiner / Dirección Artística: Stanley Fleischer / Maquillaje: Perc Westmore, George Bau / FX: Hans F. Koenekamp, William C. McGann / País: USA / Duración: 88m. / Formato: 35mm  / Proporción: 1.37: 1 / B/N
Ficha Artística
Peter Lorre, Robert Alda, Andrea King, Victor Francen, J. Carrol Naish, Charles Dingle, John Alvin, David Hoffman, Barbara Brown, Patricia Barry, William Edmunds, Belle Mitchell, Ray Walker, Pedro de Cordoba. Sin Acreditar: Simona Boniface, Gino Corrado, Franco Corsaro, Antonio Filauri, Joseph Marievsky, Edna Morris, Count Stefenelli, Ellinor Vanderveer, Catherine Wallace, Lottie Williams.