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17 de julio de 2014

Bedlam, hospital psiquiátrico / Bedlam (1946)

Un gran Boris Karloff en una gran película de terror clásico
A Val Lewton (1904-1951) ya sea en su faceta de productor, de guionista o combinando ambas funciones, le debemos películas tan importantes para el devenir del cine de terror / fantástico como La mujer pantera (The cat people, 1942), Yo anduve con un zombie (I Walked with a zombie, 1943) o El ladrón de cuerpos (The body snatcher, 1945). La película que hoy nos ocupa, sin ser tan conocida como las anteriormente mencionadas, bien merece un pequeño repaso. Bedlam está rodada como una obra de teatro, basada en una serie de grabados, ocho en concreto, titulados “A rake’s progess”, realizados por el pintor William Hogarth (1697-1764), donde se nos presenta la disoluta vida de Tom Rakewell el cual malgasta toda su fortuna en el juego, las prostitutas y acaba sus días ingresado en un sanatorio mental (Bedlam, por supuesto); parte de estos grabados son utilizados a lo largo del metraje como complementos visuales. La historia tiene como eje principal o hilo conductor un acontecimiento histórico, partiendo de esta premisa el argumento se desarrolla a partir de las coordenadas habituales en un melodrama de época, ahora bien, la inclusión de diferentes elementos y géneros que salpican todo el metraje, añaden no pocos puntos de interés para los aficionados al género fantástico y de terror. El film supuso la última colaboración entre Karloff y Lewton, cerrando, también, el vínculo profesional de éste último con la RKO, productora del film.
Para adentrarnos en el film es conveniente una pizca de contexto histórico: el Bethlem Royal Hospital fue el primer gran hospital en Gran Bretaña destinado a tratar a la gente con problemas mentales. A lo largo de su trayectoria las buenas intenciones de sus valedores iniciales fueron degenerando sustancialmente, siendo los pacientes allí ingresados, obligados a vivir en unas condiciones absolutamente insalubres y denigrantes, así mismo eran tratados con una brutalidad inhumana. El sanatorio estaba a cargo de un guardián que gestionaba y cobraba por los “servicios” allí prestados, también controlaba las visitas de la gente “normal”, que por un mísero penique podían visitar las instalaciones y reírse a gusto de los internos. En el año 1598 una inspección reveló la negligencia en la gestión, a partir de ese momento las autoridades, poco a poco, fueron reconduciendo la situación.
Uno de los grabados de William Hogarth
El film adapta estos acontecimientos históricos y nos presenta el siguiente guión: la película nos cuenta las andanzas de Nell Bowen (Anna Lee), una joven e inteligente actriz, que bajo el amparo de Lord Mortimer (Billy House), pasa sus días instalada en la opulencia y el egoísmo que ostenta sin pudor su protector. A raíz de la extraña muerte de un poeta al intentar escapar del asilo de Bedlam, Lord Mortimer amigo de la víctima, convoca a George Sims (Boris Karloff), guardián de la institución, para interrogarle sobre los sucesos acaecidos. Sims convence a su interlocutor de que todo ha sido un accidente y aprovecha para convencerle de representar una obra con los internos del manicomio para su deleite y el de sus invitados, en una fiesta a celebrarse pocos días después, a lo cual Lord Mortimer acepta gustoso. Durante la celebración de la fiesta, uno de los internos, cuyo cuerpo ha sido cubierto completamente de pintura, muere en la representación. La joven Nell, impresionada por el suceso, decide emprender una campaña para intentar mejorar las condiciones de vida y el trato que se les da a los internos. Para esta misión contara con la ayuda de William Hannay (Richard Fraser), un cuáquero que le enseña el valor de la vida y la libertad. Por supuesto el taimado y peligroso Sims, intentará por todos los medios evitar tal situación.
Bedlam 1946

Luces y sombras para esta película gótica de terror
Esta es a grandes rasgos la sinopsis del film, como podéis ver el argumento se aleja de los parámetros habituales que hasta ese momento tantos éxitos le habían dado a Lewton y a la RKO. Alejándose de los temas sobrenaturales, este film se sustenta sobre un melodrama gótico, donde la inquietud y el terror surgen de las acciones de los hombres: el egoísmo, la avaricia, el poder, la crueldad, el maltrato se convierten en los instrumentos argumentales para desarrollar una historia que pone los pelos de punta. Estos elementos usados son muy cercanos a nosotros, demasiado reales, los monstruos en este caso no llevan careta, no tienen deformación física alguna, son personas crueles y frías que se aprovechan de su estatus o del momento para enriquecerse, auténticos depredadores que destrozan a los seres humanos que se interponen en medio de su camino o de sus intereses.
Durante la primera parte de la película tanto su realizador, Mark Robson, como su guionista Lewton (bajo el pseudónimo de Carlos Keith) nos muestran sin artificios ni engaños la deplorable situación de los internos y la crueldad de los que rigen sus existencias; punto y aparte merece el retrato que se hace de la burguesía, unos aristócratas aburridos, que encuentran su diversión en la desgracia ajena y a los cuales no impresiona la muerte de un semejante. A partir de la media hora, que coincide con la repentina concienciación social de la protagonista, la película explota más su lado melodramático e incluso romántico (el romance entre el cuáquero, interpretado por un más que correcto Richard Fraser, y Nell), paralelamente la tela de araña tejida por Sims toma forma y su maquiavélico plan da sus primeros frutos. La parte final de la película tiene un ritmo alto, los sucesos y acontecimientos se suceden sin tregua hasta un brutal final, que, por supuesto, no voy a desvelar.  
La labor del gran Boris Karloff es perfecta, alejándose del estereotipo de malvado que él mismo se había encargado de fabricar, el actor recrea en esta producción a un villano lleno de matices no demasiado habituales en este tipo de producciones, que le dan una profundidad inusitada y en ciertos momentos lo acercan al espectador. Sims es inteligente, brillante e incluso sensible (a su particular manera, claro), pero también taimado, cruel y completamente amoral, sus motivaciones son muy terrenales, girando todas sus preocupaciones en un solo sentido: preservar su poder y estatus privilegiado y conseguir considerables beneficios a costa de sus internos. Karloff comprendió por completo su papel y lo que se pretendía de él, realizando una interpretación llena de poder, exprimiendo todos sus registros, buscando y explotando todos los ángulos interpretativos que necesitaba para darle vida y consiguiendo crear un personaje antológico e icónico para deleite de todos los aficionados al cine de terror, pues Karloff y su personaje son la esencia del componente terrorífico dentro del film. Puedo afirmar, sin dudas, que este personaje está por derecho propio entre las cinco mejores interpretaciones del genial actor.     
Unos brillantes diálogos, junto a unas actuaciones ajustadas a los personajes y sus motivaciones, logran que este film, de densa atmósfera y efectivo contenido, pueda considerarse un brillante, y clásico, ejercicio de cine de terror enmascarado de melodrama concienciado. Como puntos flacos, se pueden mencionar el excesivo toque teatral en algunas secuencias, con el consiguiente ritmo algo cansino y lento, y la excesiva inocencia de algunas de sus secuencias. De todas maneras la película es muy digna, aprovechable y, aunque, sólo sea por ver a Karloff en acción ya merece la pena. Completamente recomendable para todos los aficionados al séptimo arte, que no se asusten ante historias contadas y filmadas con tempos más tranquilos, que gozan de guiones muy completos, con actuaciones sobrias y sólidas, en definitiva con conceptos artísticos a años luz de la gran mayoría de películas realizadas hoy en día. Buen cine de terror clásico que, curiosamente, conserva bastante vigente su discurso de denuncia social.
Un saludo desde el sanatorio.         
Ficha Técnica
Año: 1946 / Director: Mark Robson / Productor: Val Lewton / Guión: Val Lewton, Mark Robson / Fotografía: Nicholas Musuraca / Música: Roy Webb / Dirección Artística: Albert S. D’Agostino, Walter E. Keller / Decorados: Darell Silvera / FX: Vernon L. Walker / País: USA / Duración: 79m. / Formato: 35mm  / Proporción: 1.37: 1 / B/N
Ficha Artística
Boris Karloff, Anna Lee, Billy House, Richard Fraser, Glen Vernon, Ian Wolfe, Jason Robards Sr., Leyland Hodgson, Joan Newton, Elizabeth Russell. Sin acreditar: Polly Bailey, John Beck, Hamilton Camp, Robert Clarke, Ellen Corby, Frankie Dee, Bruce Edwards, Betty Gillette, John Goldsworthy, Harry Harvey, Vic Holbrook, George Holmes, John Ince, Jimmy Jordan, Skelton Knagss, Donna Lee, Nan Leslie, James Logan. 


12 de julio de 2014

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8 de julio de 2014

Los muertos andan / The walking dead (1936)

The Walking Dead, 1936
Hoy nos remontamos al año 1936 con la película Los Muertos Andan / The Walking Dead. Dirigida por Michael Curtiz, recién salido de la producción El Capitán Blood / Captain Blood (1935) y que ya había deleitado a los incondicionales del género fantástico con Doctor X (1932) y Los Crímenes del Museo (1933), se embarca junto a Boris Karloff, en una curiosa mezcla de “cine negro” y de terror. The Walking Dead nos cuenta la historia de John Ellman (Boris Karloff), un hombre que se ve envuelto en una trama conspiratoria y se convierte en el chivo expiatorio ideal para unos mafiosos que pretenden librarse de una condena por asesinato. Ellman es atrapado, juzgado y ejecutado en la silla eléctrica. El Dr. Evan Beaumont (Edmun Gwen), que es consciente de que Ellman es inocente y ha intentado liberarlo hasta el último momento, se hace con el cuerpo del difunto y logra devolverlo a la vida con un extraño experimento. A partir de ese momento, Ellman, en un estado semi catatónico, comienza a recordar los sucesos que le han llevado hasta tan triste situación, el ansia de venganza no tardará en hacer acto de presencia.
El film se divide claramente en dos partes, por un lado la parte policíaca que es la más previsible y, digamos, más formal; por otro la de terror o fantástica siendo esta parte mucho más interesante, Curtiz se esmera y busca en cada plano la complicidad de Karloff, jugando con la iluminación y los primeros planos, consigue crear grandes secuencias de una atmósfera realmente inquietante. Hay que resaltar el trabajo de Karloff, en pleno cenit interpretativo, su sola presencia es majestuosa logrando impregnar a su inquietante personaje de una calidez y sensibilidad comparables a su recreación del monstruo de Frankenstein. Karloff maneja con maestría los contrastes  entre la amabilidad del personaje inicial y el ansia de venganza del ser revivido (impresionante la imagen del muerto viviente tocando el piano), consiguiendo una poderosa empatía con el espectador.
The Walkin Dead, 1936
También es justo hacer hincapié en el buen trabajo de los actores secundarios, todos ellos excelentes, una manera y práctica interpretativa que en el cine habitual no es nada corriente y  yo por lo menos, la noto a faltar.
 No es menos cierto que la película es muy irregular, sus cortos 63 minutos de duración, su escaso presupuesto y la resolución fallida de ciertas escenas y personajes lastran lo que podía haber sido una película redonda, pero esta aseveración no quita en ningún momento que el film no pueda ser degustado con sumo placer, disfrutando de la manera en que en esa época se entendía y fabricaba el cine.
Los Muertos Andan bebe de muchas fuentes, pero quizás la influencia más notoria es el Frankenstein de James Whale, no en vano el Dr. Evan cuando revive en su laboratorio a Ellman grita con contundencia en el momento de la resurrección ¡Está vivo!!!, la misma frase que Colin Clive hiciera famosa en Frankenstein.
Como momento a destacar se puede transcribir la frase pronunciada por Kaloff al final del film: “…Deje a los muertos con su creador, Dios nuestro señor es un Dios celoso….”
En resumen, una película clásica y disfrutable, una pequeña joya a descubrir que ahora ha sido editada en nuestro país.
Bueno, os dejo con la ficha artística y técnica.
Un saludo
 
Ficha Técnica
Edición en DVD
Año: 1936
Director: Michael Curtiz
Producción: Louis F. Edelman   
Guión: Ewart Adamson, Joseph Fields  
Música: Bernhard Kaun
Fotografía: Hal Mohr
Maquillaje: Perc Westmore
País: USA
Duración: 63 m.
Formato: 35 mm.
Relación de aspecto: 1.37: 1
Compañía: Warner Bros
Audio: Inglés
Subtítulos: Castellano
Sonido: Dolby Digital 2.0
Formato: Fullscreen (1.33:1)
Extras: Libreto
Comentario: Disponible en un double feature bajo el título Doble sesión de Terror, editado por Atelier 13.

Ficha Artística
Boris Karloff, Edmund Gwenn, Ricardo Cortez, Warren Hull, Joe
King, Marguerite Churchill, Barton MacLane, Eddie Acuff , Miki
Morita, George Beranger, Adrian Rosley, Wade Boteler 


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