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21 mayo 2018

Jesus Marti

La Casa del Terror (1960), Cine de Terror Mexicano

La Casa del Terror una buena muestra del Cine de Terror Mexicano

La Casa del Terror es una buena muestra del Cine de Terror y Fantástico Mexicano: puro entretenimiento.

Hoy traigo a El Terror Tiene Forma una película Mexicana semi desconocida, en la más pura tradición del fantástico de este país. 
La Película fue dirigida en el año 1960 por Gilberto Martínez Solares y su argumento es el siguiente:
Casimiro (Germán Valdés), cuidador del museo de cera del profesor Sebastián (Yerye Beirute), se ve envuelto en una serie de acontecimientos fuera de lo normal, por culpa de los trabajos contra natura realizados por el profesor sobre cadáveres robados de los cementerios; pronto se entera de que va a exhibirse una misteriosa momia sobre la que pesa una terrible maldición, decide robarla para seguir con sus experimentos, teniendo éxito en el mismo, pero con la mala suerte de que el reanimado es un hombre-lobo (interpretado por Lon Chaney Jr.).  Para intentar controlarlo le realiza un transplante de cerebro, pero no tiene éxito y el hombre lobo escapa sembrando el terror por la ciudad.
Lon Chaney Jr como Hombre Lobo en La Casa del Terror
Como podéis ver 'La Casa del Terror' combina en sus 62 minutos de duración, muchos y variados elementos que harán las delicias del cualquier aficionado al género: robos de cadáveres, un científico loco, una momia, un hombre lobo, transplantes de cerebro, un extraño museo de cera y un alucinado sentido del humor, elementos todos ellos que no pueden sino crear uno de esos espectáculos, sin pies ni cabeza, que sin embargo divierten por su poca pretensión. El film tiene un buen ritmo y a pesar de algunos momentos de comedia descerebrada y momentos musicales absolutamente delirantes, se deja ver bastante bien; Lon Chaney Jr. cumple sin demasiados problemas y el resto del reparto en mayor o menor medida también.
Lon Chaney Jr como La Momia en La Casa del Terror
La versión americana conocida como Face of the Screaming Werewolf fue montada por Jerry Warren y se nutre principalmente de dos películas mexicanas de monstruos (La Casa del Terror, 1960 y La Momia Azteca, 1957 ) añadiéndole algunas escenas rodadas por él mismo para darle, parece ser, mayor coherencia al argumento; la pura y simple verdad es que la película no tiene ningún tipo de cohesión pero es altamente disfrutable, en ella, parece ser, porque no he tenido ocasión de visionarla, se incluye la aparición de momias, pirámides aztecas y un final con dos monstruos asolando la ciudad. Mi opinión personal es que creo que merece la pena visionar la versión original, pues utilizar el metraje de dos películas distintas, añadirle escenas y editarlo todo en un solo pack me parece, como mínimo, lamentable, pero insisto la versión americana no la he visto, que quede claro.
Como principales actores nos encontramos con Lon Chaney Jr., Rosa Arenas, Yerye Beirute, George Mitchell, Fred Hoffman, Yolanda Varela y Germán Valdés más conocido como "Tin Tan".
Bueno amigos/as por hoy ya está bien,
Saludos!!!!  
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FICHA TÉCNICA
Título: LA CASA DEL TERROR (1960 / México / 62′ / B-N)
Otros Títulos: TIN TAN NA CASA DO TERROR (Portugal) / LE FOSSOYEUR DE LA PLEINE LUNE (Francia)
Fecha de Estreno: 24/03/1960 (México)
Director: Gilberto Martínez Solares
Segunda Unidad: José Luis Ortega / Winfield Sánchez
Productor: Fernando de Fuentes (hijo)
Guión: Juan García / Gilberto Martínez Solares / Fernando de Fuentes
Edición: Carlos Savage
Fotografía: Raúl Martínez Solares
Diseño de Producción: Jorge Fernández
Música: Luis Hernández Bretón
Maquillaje: Lester André / Josefina Cárdenas / Román Juárez
FX: Jorge Benavides
FICHA ARTÍSTICA
Lon Chaney Jr., Germán Valdes, Yolanda Varela, Yerye Beirute, Óscar Ortiz de Pinedo, Consuelo Guerrero de Luna, Alfredo Wally Barrón, Agustín Fernández, Rafael Estrada, Dacia Gonzaléz, José Silva, José Luis Aguirre, Linda Varlès, Raymond Gaylord, Jesús Gómez, Ana María Hernández, Mario Sevilla


18 mayo 2018

Jesus Marti

Arthur Machen, los horrores cósmicos

Arthur Machen, uno de los maestros del horror cósmico
Arthur Machen, es uno de los padres del llamado “horror cósmico”, un género que, ignorando las fuentes clásicas de los relatos de terror de esa época (caserones, maldiciones, fantasmas, oscuridad y todas las variables de la literatura gótica), prefiere adentrarse en las turbias aguas de las fuerzas elementales y el terror sobrenatural, creando con esos elementos complicados relatos (en su primera lectura) con unas atmósferas muy densas que nunca dejan indiferente al lector. Sus relatos, iluminados por la luz del sol y la naturaleza, no dejan de ser turbadores y logran insertar el terror en lo cotidiano que nos rodea. Sus horrores están ocultos en la naturaleza y  acosan a los hombres hasta los límites de la locura, buscando su destrucción. Esta manera de afrontar sus relatos anticipa los cambios que se producirían en la literatura fantástica en los siguientes años y convierten al autor en un maestro total de la fantasía, de la irrealidad y de lo absolutamente sobrenatural.

Arthur Machen, es uno de los padres del llamado “horror cósmico” y fue una gran influencia para H.P. Lovecraft.

La influencia ejercida por Machen es inmensa, siendo notoria su ayuda para desarrollar el concepto de revistas “pulp” tan famosas como Weird Tales. Su admirador más rendido, que elevaría, años después, las líneas argumentales esbozadas por el autor hasta límites insospechados, fue H.P. Lovecraft. No me puedo resistir a incluir un fragmento de su ensayo El Horror en la Literatura dedicado a éste autor, que servirá de introducción a la breve biografía que encontrareis a continuación.
El Horror en la literatura, un ensayo de Lovecraft clave para entender la literatura de carácter fantástico
“…Entre los creadores actuales del miedo cósmico que han alcanzado el más alto nivel artístico son pocos los que pueden compararse con el polifacético Arthur Machen, autor de una docena de relatos, largos y breves, en los que los elementos de horror oculto y espanto soterrado llegan a adquirir una sustancia y una agudeza realista casi incomparables…”.        
Arthur Llewellyn Jones (más conocido como Arthur Machen) nació un 3 de marzo de 1863 en Gales, su padre John Edward Jones (pastor anglicano) era vicario de una pequeña iglesia sita en el condado de Llandewi. El joven Arthur pasó su infancia en la rectoría, siendo ésta educación cristiana muy importante e influyente para su producción literaria posterior. A los once años ingresa en la Hereford Cathedral Scool donde recibe una educación que refuerza considerablemente su amor por la herencia romana y medieval de su tierra de origen. Debido a los problemas económicos de sus padres debe abandonar la escuela (al acabar los estudios básicos) y buscar trabajos que le permitan,  precariamente, subsistir.           
En 1881 publicó el poema Eleusinia. En 1884 publica su segunda obra (The Anatomy of Tobacco) y consigue un empleo fijo como redactor. Poco después sus traducciones al inglés de obras clásicas (originalmente escritas en francés) le reportan cierta fama ya que son consideradas trabajos muy influyentes y bien realizados.
El gran dios Pan, Una magnifica recopilación editada por Valdemar
En 1887, se casa con Amy Hogg, mujer muy metida en los ambientes bohemios de Londres y con una gran afición al teatro. Al poco tiempo recibe, debido al fallecimiento de su padre, una herencia bastante cuantiosa, provocando que su vida diera un giro de noventa grados y pudiera dedicar más tiempo a la escritura.
Machen empieza a escribir historias para una gran cantidad de revistas y fruto de estas colaboraciones publica en 1894 su relato El gran dios Pan, una obra cargada de sexo y horror a partes iguales, que dispara la fama de nuestro protagonista y consigue unas ventas muy satisfactorias. Animado por el éxito publica al año siguiente Los tres impostores, pero debido a los escándalos que rodearon a Oscar Wilde durante esos años, Machen y otros muchos autores de la época comenzaron a tener serias dificultades para poder editar nuevas obras. Por éste motivo muchos de los trabajos realizados (entre ellos su obra maestra El pueblo blanco) tardaron bastante tiempo en ver la luz.
La muerte de su mujer (después de una larga agonía) y sus problemas con la censura, abocan a Machen a una larga depresión. Lentamente, gracias a la ayuda de varios amigos, sale de ese estado y reinicia sus actividades habituales. Por esa época ingresa en la Hermetic Order of the Golden Dawn (Orden Hermética del Alba Dorada), sociedad ocultista de carácter secreto fundada en el año 1888 por William Wynn Wescott y Samuel McGregor Mathers, que se dedicaba a preservar y difundir la tradición esotérica occidental (alquimia, cábala y la Tradición Rosacruz entre otras muchas). Entre los miembros más conocidos de la orden podemos encontrar a Bram Stoker (creador de Drácula), Algernon Blackwood o Aleister Crowley. La presencia de Machen en la orden no duró mucho tiempo y poco después se embarca como actor (parece ser que no resaltaba  demasiado en ésta faceta) en una pequeña compañía teatral que recorre toda Gran Bretaña con su espectáculo.
En 1903 se casa con Dorothie Purefoy y vuelve a publicar con asiduidad, paralelamente su interés por el Santo Grial y las leyendas del Rey Arturo lo absorben completamente.
La Colina de los Sueños de Arthur Machen
En el año 1907 consigue publicar La colina de los sueños, obra que con el paso del tiempo, se convertiría en una de las más celebradas del autor. Curiosamente, a pesar de todos los trabajos publicados y de sus contínuas incursiones en el mundo teatral, la situación económica de Machen empeora gradualmente obligándole a trabajar como periodista a tiempo casi completo hasta el año 1921, en el cual es despedido de su trabajo por una controversia motivada por algunos de sus artículos periodísticos.
A partir de ese momento, a pesar de no poder alejar del todo sus problemas económicos, la obra de Machen tiene un nuevo áuge, hay varias reediciones, recopilaciones y antologías de su trabajo y el reconocimiento hacia su maestría se hace patente.
En los últimos años de su vida, siguió publicando artículos y ensayos, pero la parte más interesante de su trabajo, la ficción, quedó muy abandonada.
El 30 de marzo de 1947, con 84 años a sus espaldas, Arthur Machen fallecía.
Poco más se puede comentar, no dudo en recomendar la lectura de Manchen a los seguidores de El Terror Tiene Forma, aunque nó es una lectura fácil, sí que es una lectura gratificante e imprescindible para comprender y apreciar en su justa medida la evolución del terror y la fantasía hasta nuestros días.
La editorial Valdemar en el numero 33 de su colección Valdemar Gótica publicó un soberbio tomo que recoge muchos de los cuentos y relatos más famosos del autor, compra ineludible, diría yo, para los paladares más exquisitos. Los relatos incluidos en la edición son los siguientes: El gran dios Pan, La luz interior, La novela del sello negro, El polvo blanco, El pueblo blanco, Un chico listo, Los arqueros, El gran retorno, La pirámide resplandeciente, Los niños felices, De las profundidades de la tierra, La habitación acogedora, N y Los niños de la Charca.
En cuanto a su presencia en el mundo cinematográfico tengo que decir que sólo recuerdo una película basada en sus relatos, me refiero a El Esqueleto de la señora Morales (1960), película mexicana dirigida por Rogelio A. González, inspirada (lejanamente) en el relato El misterio de Islington / The Islington Mistery (1927) y a la que pronto dedicaremos una editorial.
Por hoy ya está bien amigos/as, un saludo sobrenatural. 
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16 mayo 2018

Jesus Marti

VINCENT PRICE, EL PRINCIPE DEL TERROR

Vincent Price uno de los más grandes actores del cine de terror

El día 27 de mayo se cumplen 107 años del nacimiento de uno de los actores más conocidos, respetados y carismáticos del mundo del cine en general y del terror en particular, nos estamos refiriendo al llamado “el príncipe del terror”, el señor Vincent Price. Es difícil expresar con palabras lo que este caballero supuso para el cine fantástico, sus personajes se han convertido, con el paso del tiempo, en iconos perfectamente reconocibles y es muy difícil, por lo menos para mí, separar a Price de, por ejemplo, el rostro deformado del Dr. Phibes o del atormentado escultor Henry Jarrod. Vincent Price fue durante años ese amigo al que esperas con ilusión, seguro de que cuando te reencuentres con él no te va a defraudar, te va a hacer disfrutar (como mínimo) y si hay suerte te presentará otro brillante y terrorífico personaje que durante mucho tiempo estará rondando por tu cabeza.  

Vincent Price en su famosa recreación del Dr. Phibes.
El otro día, dándole vueltas a la idea de realizarle un homenaje en El Terror Tiene Forma, me di cuenta de que en la web existen miles de páginas que repasan, con más o menos acierto, la biografía y principales trabajos del genial actor, por lo que decidí realizar este post desde el punto de vista que más me interesa: las películas. Revisando su larga trayectoria y seleccionando una serie de películas, elección siempre injusta y propensa a no contentar a nadie, decidí escoger seis de los trabajos que representan, en sí mismos, las múltiples facetas y registros que Price poseía y tan bien representaba delante de las cámaras, como es lógico la elección sólo tenía un condicionante, la película escogida debía de tener un mínimo componente de carácter fantástico o de terror.

Vincent Price, uno de los más grandes actores del cine de terror.

La selección efectuada abarca y representa las múltiples facetas del actor, facilitando, al aficionado que no conozca a tan insigne personaje o a aquel que quiera recuperarlo, un libro de ruta conciso que despierte la curiosidad y las ganas por ver estas grandes películas, muchas de ellas absolutamente irrepetibles, que marcaron una época en el cine de terror. Como complemento al homenaje unos cuantos trailers de las películas comentadas. Si os parece vamos a ello.

Los crímenes del museo de cera otra gran película de Vincent Price
Los crímenes del museo de cera (House of Wax, 1953). La película Los crímenes del museo (Mystery of the wax museum, 1933) del gran Michael Curtiz, tuvo su remake, años después, en esta fabulosa y macabra producción dirigida por André de Toth. Una película mítica, con cualidades, tanto visuales, dramáticas e interpretativas, perfectamente válidas hoy en día y uno de los puntos culminantes del cine de terror salpicado de considerables dosis del mejor cine de suspense que acompañan a una intensa historia de locura y venganza. Price se desenvuelve como escorpión en el desierto en esta producción, en todas sus apariciones se come (literalmente) al resto de actores, la riqueza y expresividad de su voz, su porte señorial y carismático y, sobre todo, el aire malsano de su personaje, logran elevarlo a los altares del género de terror, lugar que ya no abandonaría jamás. La película sigue conservando hoy en día toda la potencia que tenía en su momento, un delicioso placer macabro, donde todos los elementos están conjuntados y medidos para provocar elegantes escenas de suspense y terror, que aúnan en su interior todo lo mejor y lo peor del ser humano. Un gran e imprescindible clásico.
Vincent Price en una secuencia de La comedia de los terrores.
La comedia de los terrores (The comedy of terrors, 1963). Una película dirigida por el nunca suficientemente aplaudido Jacques Tourneur ya es suficiente excusa para justificar su visionado, pero si encima viene acompañada de actores de la talla de Boris Karloff, Peter Lorre, Basil Rathbone y nuestro amado Vincent Price no hay excusa en el mundo que justifique no conocerla. La película es una brillante comedia, como su título indica, donde el humor negro y los diálogos mordaces conducen al film por un delirante viaje a través de las miserias y bajezas del ser humano. Waldo Trumbull, el personaje al que da vida Vincent Price, pasa a la historia por ser uno de directores de funeraria más misógino, avaricioso, alcohólico, pedante y absolutamente falto de escrúpulos de la historia del cine, por supuesto el actor saca a la luz su amplio abanico de recursos escénicos y, junto a sus compañeros de reparto, nos ofrece una de esas películas que son difícilmente olvidables y absolutamente irrepetibles. Una comedia negra magnífica de obligado visionado.
Vincent Price en La Mascara de la Muerte RojaLa mascara de la muerte roja (The masque of the red death, 1964) es, para mi gusto, la mejor adaptación realizada por el dúo Corman / Price sobre la obra de Edgar Allan Poe. La película, de una malignidad brutal, es un fresco vivo y colorido donde Roger Corman combina dos relatos del maestro (el que da título a la película y Hop Frog), en el cual la asombrosa capacidad de este director para crear ambientaciones, atmósferas y tensión, sobrepasa de largo nuestra capacidad de sorpresa. De todas maneras este artículo no va dedicado a Corman, por lo que vamos a lo nuestro: Vincent Price. En esta película, el actor compone una de sus piezas más emblemáticas, sugestivas, malsanas y terroríficas de su carrera. Sin un ápice de humor y arropado en todo momento por las escenas delirantes (sobre todo los últimos veinte minutos) y la increíble paleta cromática de Corman, Price, o más bien su alter ego el Príncipe Prospero pasea su altanera figura, hace y deshace a su gusto, desata su sadismo y juega a corromper cualquier cosa pura que se cruce en su camino. Es obvio mencionar toda la galería de escenas y diálogos que aderezan el film, sólo puedo decir que muchos de ellos son inolvidables y han pasado a la historia del cine. Esta película es una muy buena muestra de hasta dónde podía Price llegar en sus interpretaciones, pletórico en registros, declamando (versión original, please) con convicción, empleando cada uno de sus movimientos, faciales y corporales, para dar fuerza a su turbio personaje y llevar el todo peso de la película con ritmo y eficiencia. Inmejorable.
The last man on earth, Richard Matheson está orgulloso de esta versión de su relato
El último hombre sobre la tierra (The last man on Earth aka L’ultimo uomo della terra, 1964), es la primera adaptación cinematográfica de la novela Soy Leyenda (I am Legend), escrita en el año 1954 por Richard Matheson. Esta producción italiana con guión del mismo Matheson, ofrece un espectáculo de ritmo desigual y algo inocente, que lastrado por un mínimo presupuesto puede, en muchos momentos, condicionar el visionado del mismo.  Sin embargo, la película cuenta con dos poderosos y llamativos elementos que refuerzan el interés por la misma, por un lado la particular apariencia visual de los vampiros, tanto su imagen como sus movimientos son una influencia clara y notoria sobre los zombies que Romero popularizaría en su film La noche de los muertos vivientes (Night of the living dead, 1968). Por otro lado, por supuesto, el gran Vincent Price, su actuación es intensa y sublime, logrando transmitir él solito todo un crisol de emociones y sentimientos que transitan entre la locura, la soledad, el odio, los remordimientos y la desorientación propia de la situación que se nos presenta, un viaje alucinado entre la supervivencia y la venganza que el actor, con carismática presencia, acomete con grandeza. Esta película sin Price sería del montón y fácilmente olvidable, pero su presencia y actuación consiguen que los múltiples y variados defectos de la misma, pasen completamente desapercibidos y su visionado se convierta en un placer, en una degustación intensa y perdurable que hoy en día deviene en un espectáculo perfectamente válido. Una rareza fílmica que Vincent Price convierte en algo más…
Matar o no Matar / Theater of Blood otra de las grandes películas de Vincent Price
Matar o no matar, este es el problema (Theater of blood, 1973) es una película que comparte buena parte de sus intenciones y argumento con otra de esas obras clásicas, pero menores a nivel de audiencia, como es El abominable Dr. Phibes (The abominable Dr. Phibes, 1971) de Robert Fuest. Matar o no matar es una producción británica que, sorpresa, no está auspiciada ni por Hammer ni por Amicus, las dos grandes productoras inglesas de esa época. Dirigida por Douglas Hickox (creo recordar en su única incursión en el género de terror), realizador meticuloso pero sin alma, la película  transcurre plácidamente entre la comedia negra y el terror más impactante, narrando la historia de un limitado actor teatral, Edward Lionheart (Vincent Price), especializado en escenificar obras de Shakespeare, que al serle denegado otra vez el premio al mejor actor por la asociación de críticos decide suicidarse y se le da por muerto (aunque en realidad no ha consumado el acto final). Como es lógico, poco después, reaparece completamente enajenado y, con la ayuda de su hija y una extraña cohorte de personajes, decide vengarse asesinando (con las obras de Shakespeare como inspiración) a cada uno de los críticos que le denegaron tan ansiado premio. La película sin ser una obra perfecta sí que representa y escenifica a la perfección el tipo de producto que es: un vehículo para el lucimiento de Price, y éste por supuesto no decepciona. El repertorio interpretativo está a la altura de las grandes ocasiones, variados registros, presencia imponente y uso de la voz como un recurso ilimitado para crear tensión y atmósfera. Totalmente recuperable y recomendable, esta pequeña producción nos recuerda la importancia de un actor que, por sí solo, aguanta y eleva la categoría del producto final.
Eduardo Manostijeras la última interpretación del maestro
Eduardo manostijeras (Edward scissorhands, 1990). La inclusión de este film viene motivada, obviamente, por ser la última gran aparición en pantalla grande de Price. Tim  Burton, fan confeso del actor, le dio la oportunidad de aparecer, de forma casi testimonial, en éste perfecto, macabro y surrealista cuento de amor, encarnando al inventor que ha creado a Eduardo. Me perdonaréis si comento la gran emoción y congoja que me produjo ver en acción a Vincent en las dos secuencias en las que aparece, en especial la que el inventor muere antes de poder colocar las manos a la criatura, pocos actores son capaces de dar a una secuencia un dramatismo tan real, tan creíble y tan emocionante con unos pocos gestos y movimientos, esa escena para mí es el compendio perfecto de todas las virtudes de este gran actor, amén de una despedida digna, justa y premonitoria de su propia muerte. Estoy seguro que para Vincent Price fue un orgullo poder despedirse de todos sus fans con este film (seguramente el mejor de toda la carrera de Burton), en un papel escrito y pensado exclusivamente para él.
Sabrán perdonarme los fans de este actor la omisión de films, quizás más importantes, como La mosca (The fly, 1958), La mansión de los horrores (House of haunted hill, 1959) o La caída de la casa Usher (House of Usher, 1960), entre otras muchas, pero la selección realizada, aparte de muy personal, es obviamente incompleta ya que es imposible comentar o mencionar todas las grandes películas en las cuales ha intervenido este grandioso actor. De todas maneras el objetivo de homenajearlo creo que se ha cumplido, yo por mi parte esta noche voy a marcarme una sesión con dos películas de este genio del séptimo arte y de paso le rendiré un más que merecido tributo.            
Un saludo amigos/as de El Terror Tiene Forma.
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15 mayo 2018

Jesus Marti

Carteles de Cine

El Cine de Terror Mexicano es una fuente inagotable de placeres terroríficos y divertidos.

Hola amigos/as de El Terror Tiene Forma, para el post de hoy he preparado una selección de carteles de cine mexicanos, estoy seguro de que muchos de vosotros ya sabéis la fascinación que me producen las películas producidas en ese país, por lo que para rendirles tributo les dedico este espacio. Espero que los disfrutéis como yo.
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El barón del terror 1962 Chano Urueta

El hombre que logró ser Invisible, 1958 (Alfredo B. Crevenna)

Las Luchadoras vs El Médico Asesino, 1963 (René Cardona)

El Regreso del Monstruo, 1959 (Joselito Rodríguez)

Santo en la Venganza de la Momia, 1971 (René Cardona)

El Vampiro 1957 Fernándo Méndez

El Vampiro Sangriento, 1962 (Miguel Morayta)

La invasión de los vampiros 1963 Miguel Morayta

La Bruja 1954 Chano Urueta