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10 febrero 2011

Jesus Marti

El Marqués de Sade, más allá del placer (Parte 1)


Sade ¿Acosado por sus personales demonios?
Hoy en El Terror Tiene Forma nos apartamos de nuestra línea habitual para adentrarnos en la vida y obra del divino Marqués, un libre pensador que fue perseguido y encarcelado en numerosas ocasiones a causa de sus prácticas “sacrílegas”, representando para buena parte de la sociedad de esa época la encarnación del mal absoluto. Fue escritor visceral y genial, con una vida fascinante y que dejó para la posteridad una serie de obras que se han convertido en iconos de la literatura, influyendo notoriamente en gran cantidad de artistas posteriores. En este primer artículo su biografía tiene todo el protagonismo, el próximo estará dedicado a su  obra y la influencia que ha tenido en diversas disciplinas artísticas (cómic, cine etc…). Vamos a ello.        
Hijo de Jean-Baptiste (Conde de Sade) y de su esposa Marié-Éléonore (princesa de la familia Condé), Donatien Alphonse François más conocido como El Marqués de Sade nació en Paris un 2 de Junio de 1740, desde su más tierna infancia fue rodeado de todos y cada uno de los privilegios que su familia podía darle. Una excelente educación, una relación estrecha con lo más alto de la sociedad francesa y sucesivas estancias en casa de familiares y amigas de su padre moldearon una personalidad prepotente y unos aires de superioridad que le granjearon, con el paso del tiempo, no pocas enemistades. A la edad de 5 años es trasladado a Provenza, concretamente al castillo de Saumane, en ese entorno sombrío y aterrador, en claro contraste del lugar de donde procedía, el joven Marqués descubre los encantos del libertinaje de la mano de un tío suyo que ejercía de abad del territorio pero que no despreciaba ninguno de los placeres de la carne, paralelamente cultiva su mente gracias a la grandiosa biblioteca que su familia poseía.
A los 10 años regresa a Paris e ingresa en un celebre colegio de Jesuitas, es en este momento cuando surge su pasión por el teatro, algunos biógrafos sugieren que en este entorno también descubre los placeres de la fustigación y la sodomía, cosa nada extraña pues en esa época el castigo con vara o látigo y las practicas sodomitas se practicaban y fomentaban por los mismos maestros con una asiduidad sospechosa.
Recién cumplidos los 14 años su padre lo incorpora en el ejército, poco después estalla la guerra con Prusia y Sade cumple con sus deberes militares con honor. En 1763 acaba la Guerra de los Siete Años y su padre, conociendo la gran fama de libertino que su hijo arrastra, quiere apaciguar sus arrebatos casándolo con Renné-Pélagie, mujer de buena posición económica y de carácter prudente. Sade consigue ganarse el aprecio de su familia pero sus instintos no son reprimidos durante mucho tiempo, a los pocos meses la denuncia de una joven que lo acusa de actos sacrílegos lo conducen a la cárcel durante quince días, las gestiones de su suegra consiguen que salga, más o menos, airoso de la situación pero lejos de escarmentar nuestro protagonista da rienda suelta a todo su libertinaje y una sucesión de damas y prostitutas comparten gustosamente sus orgías sexuales alcanzando su punto culminante con un episodio de carácter sádico en las carnes de una bella señorita, azotes, cera ardiendo, cortes y alguna lindeza más son el resultado del encuentro y la chica no duda en denunciarlo a las autoridades, el Marqués vuelve a ingresar en prisión (esta vez por siete meses).
A partir de ese momento Sade es considerado la personificación del mal en estado puro, la sociedad de la época consideraba habituales y bastante normales los episodios de libertinaje y vicios varios que la nobleza practicaba con devoción, pero los vicios exhibidos por nuestro amigo, su negativa a arrodillarse y pedir perdón a las personas influyentes que podían haber ocultado lo ocurrido unidos a su altanería y prepotencia consiguieron que la nobleza tuviera una cabeza de turco perfecta para justificar todos sus desmanes, pudiendo demostrar al populacho (la hipocresía de siempre) que la nobleza también pagaba ante la justicia por sus actos.
Desterrado, por el mismo rey, en su residencia de La Coste, Sade dedica su tiempo a recuperar su afición por el teatro y a buscar desesperadamente la felicidad perdida, pero la desgracia, en forma de vicio, vuelve a cebarse en su persona. Durante una escapada a Marsella junto a su criado buscan a unas prostitutas para realizar una orgía que transcurre en los parámetros habituales dentro de las costumbres del Marqués, es decir, un poco de flagelaciones, actos sexuales en grupo y sodomía entre su criado y el mismo, la única novedad introducida en la fiesta fue la invitación que se hizo a las prostitutas a ingerir  unas pastillas de anís mezcladas con un poderoso afrodisíaco llamado Cantárida, el error fue que la dosis de la droga era excesiva y las chicas enfermaron durante varios días. Denunciado a las autoridades por intento de asesinato y sodomía se da a la fuga y marcha a Italia, el juez encargado de su caso lo declara culpable, a los pocos días vuelve a Francia y es encarcelado, logra fugarse de la cárcel y a partir de ese momento, entre los años 1774 y 1776, su vida es una continua huida, vuelve a Italia y en junio de 1976, debido a unos problemas con un estafador, tiene que volver a su país y al poco tiempo visita Paris por la defunción de su madre, las autoridades no pierden la oportunidad y vuelven a detenerlo. El caso se reabre y es encarcelado, su estancia en Vicennes se prolonga hasta 1785, es trasladado a La Bastilla, a los pocos días estalla la revolución y Sade junto a muchos compatriotas es liberado.
La Bastilla alojó comodamente a nuestro amigo
La Bastilla alojó durante un tiempo a Sade  
Los tiempos han cambiado, nada más salir de la cárcel su mujer se separa, Sade pasa a convertirse en escritor, se inscribe en la Sociedad de Autores y centra todas sus energías en lograr la representación de sus obras en los teatros de la ciudad, al mismo tiempo, de incógnito, se dedica, acuciado por sus problemas económicos, a escribir y publicar sus novelas, el carácter transgresor y polémico de estas le crean más problemas y el sigue negando la paternidad de las mismas. En un ejercicio de hipocresía y supervivencia se hace pasar por revolucionario llegando a ser presidente de una sección y escribiendo textos totalmente alejados de sus creencias políticas, debido a sus discrepancias con la pena de muerte se ve obligado a abandonar sus funciones políticas y Robespierre aprovecha para arrestarlo, encarcelarlo y enviarlo a la guillotina, la acusación: enemigo de la revolución. Logra librarse de la pena de muerte y se aparta de la vida pública.
Francia ha vuelto a cambiar de tercio político y ahora es Bonaparte el que dirige el destino del país, en 1801 Sade vuelve a ser arrestado acusado de la publicación de novelas blasfemas y libertinas, es declarado culpable y recluido en el manicomio de Charenton hasta el fin de sus días. Como final una de sus famosas frases: "todo es bueno si es excesivo". 
Bueno esto es todo por hoy. Un saludo amigos/as.


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