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26 marzo 2011

Jesus Marti

Nosferatu (1922)

Nosferatu 1922, la obra maestras de Murnau editada en dvd por Divisa en nuestro país
“…de la semilla de Belial surgió el vampiro Nosferatu, que, como tal vive y se alimenta de la sangre de la humanidad. Irredento mora en cuevas terroríficas, cámaras funerarias, y ataúdes, mientras estén llenos de tierra maldita de los campos de la negra muerte…”   
Con Nosferatu (1922) de Murnau doy inicio en El Terror Tiene Forma a una serie de artículos dedicados al cine mudo enmarcado en el género fantástico o de terror, sus películas más representativas y la inmensa influencia ejercida en años posteriores en productoras americanas como Universal o RKO. Muchos de estos films sentaron las bases del cine que vendría años después, sus hallazgos visuales y su manera de entender el cine de terror establecerían el cine gótico de los años treinta y cuarenta, dando producciones tan importantes para el devenir del cine fantástico como El doctor Frankenstein de James Whale o Drácula de Tod Browning.
Nosferatu, es la primera adaptación cinematográfica de la novela Drácula de Bram Stoker conocida, si bien es cierto que sus creadores, no sé si por interés artístico o por algo más pragmático como el pago de derechos, nunca acreditaron la novela como adaptación oficial, lo que supuso no pocos problemas para la distribución del film como veremos más adelante. La película contiene diferencias sustanciales con la obra literaria, por ejemplo los nombres de los protagonistas han sido cambiados, Drácula es Orlock, desaparece un personaje importante de la trama del libro (Van Helsing) y el desarrollo de la acción sustituye Londres por un pueblecito alemán (Wisborg), aunque el castillo del vampiro sigue estando en los Carpatos. A pesar de estos cambios la viuda del escritor interpuso una demanda, la ganó y el film fue perseguido con el objetivo de destruir todos los negativos que existieran de la película. Por suerte, algunas de estas copias sobrevivieron en manos de coleccionistas privados, aunque tendrían que pasar muchos años para poder reconstruirla y algunos más hasta que se realizara una buena edición que nos permitiera disfrutarla en condiciones normales. 
Nosferatu, un clásico entre los clásico
el actor Max Schreck en un fotograma de Nosferatu
Decir que Nosferatu es un clásico es quedarse muy corto, el trabajo realizado por Murnau y su equipo rompió con muchas de las barreras de su época, encontrando nuevas formas de expresión visual y consiguiendo una narración donde se combinan perfectamente algunas señas de identidad del cine expresionista con la apuesta rupturista de separar el cine de su principal fuente de inspiración en esos años: el teatro. Esta película supone la creación de un nuevo lenguaje cinematográfico, Murnau se aleja conscientemente de las premisas marcadas por el expresionismo, o sea escenarios cerrados, decorados extraños, fuerte contraste entre el claro / oscuro y rodaje siempre en interiores, llevando su Nosferatu al aire libre, la presencia del mal está en el centro mismo de la naturaleza, envuelve la pureza y la corrompe, su presencia no pasa desapercibida, todo lo que rodea al Conde Orlock se vuelve frío, malsano, tétrico, una lucha sin cuartel entre la luz y la oscuridad, que da verdadera fuerza al film logrando insertar lo sobrenatural en lo cotidiano; recurso que a partir de ese momento fue utilizado en innumerables ocasiones dentro del cine fantástico. Plásticamente bien desarrollada, se notan las influencias que en Murnau ejercían las artes pictóricas, la película se abre como un desfile de cuadros que conforman un todo narrativo y visual llevado con un gran sentido del ritmo narrativo, el film transcurre sin pausa y el espectador se sorprende, en muchas ocasiones, completamente subyugado por la historia explicada. Otro acierto, que desmarca a Nosferatu de muchas películas de esos años, rompiendo con los, a menudo, cansinos ritmos de la escuela expresionista alemana.
el actor Max Schreck en un fotograma de Nosferatu
el actor Max Schreck en un fotograma de Nosferatu
El film esta montado a través del seguimiento de un diario, una crónica a través de los ojos de un médico, que narra una extraña epidemia de peste que azota su pueblecito, tal como él cree que ocurrió, o sea por el desembarco de un Nosferatu que ha traído la enfermedad y la desgracia consigo. Este punto es importante, pues a diferencia de la novela, la sangre no es lo más importante ni el eje de la película, el Conde es el vehículo y trasmisor de una enfermedad, o sea una metáfora de la ignorancia del pueblo llano acerca de las enfermedades y que permite añadir el elemento sobrenatural. Estos elementos refuerzan aun más lo explicado anteriormente, la lucha entre la luz y la oscuridad, entre la pureza y la corrupción y, por qué no, entre la ciencia y la superstición. 
La película sigue bastante fielmente el encadenado narrativo de la novela: la solicitud del Conde (mediante carta) de la adquisición de una casa solitaria en el pueblo, el viaje y llegada al castillo del joven, los primeros actos extraños del Conde, la partida del mismo rumbo a sus nuevas posesiones y la huida del joven administrativo descolgándose por las paredes del torreón, a partir de ese momento el viaje en barco toma una predominancia total en la película y quizás sean los momentos más oníricos, y también amenazantes, del film. La llegada al pueblo, el desembarco de las ratas extendiendo la peste a su paso y el sacrificio de la bella joven para librar al mundo de tan grande maldición, desembocan en un último plano del castillo abandonado y en ruinas de Orlock. 
una de las icónicas imagenes de Nosferatu con un soberbio Max Schreck
Otro aspecto a destacar, que ahora podemos juzgar gracias a la restauración realizada por el Instituto Murnau en el año 2000, es la paleta cromática que el realizador ideó para la película. Al estar rodada casi en un ochenta por ciento en exteriores a plena luz del día, se planteaba un serio problema, se tenía que diferenciar el día de la noche; la solución vino gracias a los virados y tintados que coloreaban las diferentes secuencias del film. Debido a la persecución llevada a cabo contra la película, buena parte de estos efectos se habían perdido, de manera que durante muchos años, ver Nosferatu era, simplemente, ver una película en blanco y negro, con algunas escenas de color sepia incrustadas aquí y allá. El trabajo de restauración anteriormente mencionado nos permite ver la obra como fue ideada originalmente: el día y los interiores tienen un color tirando a ocre, la noche está virada en azul y los amaneceres y atardeceres tienen un leve tono rojizo, ésta cualidad del film ofrece a su visionado, a pesar de la sorpresa que produce el constante cambio de teñidos o virados, una excelencia visual que se convierte en toda una experiencia para los aficionados al cine.
un virado color ocre para representabe el día y los interiores en Nosferatu
Virado Ocre para representar el Día y los interiores
en Nosferatu los tonos rojizos se utilizan para representar el amanecer y el atardecer
Tonos Rojizos para el amanecer / atardecer
en Nosferatu los virados de tono azul representan la noche
Virados Azules para la noche
El aspecto visual del Conde también merece un punto y aparte. El personaje interpretado por Max Schreck es absolutamente repulsivo, un monstruo esquelético, enjuto y encorvado, con unos dedos alargados y afilados como garras, un cráneo amplio, orejas puntiagudas, dos colmillos en el centro de su boca y una mirada intensa y terrorífica. Acompañando a todas éstas delicias tenemos la brillante actuación de Max, huyendo de los exagerados gestos teatrales habituales en la época, su interpretación se basa en movimientos lentos, amenazantes, casi hipnóticos y un poco descoordinados que elevan la tensión y crean un aura de inquietud verdaderamente terrorífica. La recreación del vampiro está a años luz de la ideada por Stoker en su novela y en las antípodas de la elegante y sensual creación de Lugosi. El vampiro en esta película es un ser de la noche, feo, monstruoso, terrible que no esconde ni sus intenciones ni su maldad, que proclama abiertamente su condición de no muerto erigiéndose en portador de la mayor de las maldiciones. Es curioso observar cómo, a pesar de haberse convertido en una imagen iconográfica siempre presente en el subconsciente del aficionado, no ha sido utilizada en demasiadas ocasiones en el mundo del cine, a bote pronto se me ocurren dos películas que explotan ésta imagen: una es el fallido remake realizado de la película por Werner Herzog en el año 1979, la otra es el vampiro protagonista de la tv movie dirigida por Tobe Hooper (también en el año 1979) titulada Phantasma II / Salem´s Lot, basada en el relato de Stephen King de mismo título. Poco bagaje para una recreación del vampiro tan carismática a la par que terrorífica.
Nosferatu 1922
Nosferatu 1922
Nosferatu 1922
En definitiva, Nosferatu es de obligado visionado para cualquier aficionado al cine fantástico, una cita ineludible, un clásico en toda regla y una enseñanza global de cómo, partiendo de referentes conocidos, se puede crear una obra propia que trasciende las fronteras de la imaginación y el terror. Para otro momento dejo las teorías cabalísticas y las enseñanzas ocultistas que salpican todo el metraje, la influencia de Albin Grau productor de la película y gran aficionado a estas artes, da para otro artículo y os puedo asegurar que éste caballero y sus aficiones son muy interesantes, curiosas y dignas de explicar.
Bueno, un saludo y hasta la próxima.



Ficha Técnica
Año: 1922 / Director: F.W. Murnau / Productor: Albin Grau, Enrico Dieckmann / Guión: Henrik Galeen / Fotografía: Fritz Arno Wagner / Música: Hans Erdmann / Dirección Artística: Albin Grau / País: Alemania / Duración: 96m. / Formato: 35mm  / Proporción: 1.33: 1 / B/N, Muda
Ficha Artística
Max Schreck, Gustav von Wangenheim, Greta Schröder, Alexander Granach, Georg H. Schnell, Ruth Landshoff, John Gottowt, Gustav Botz, Max Nemetz, Wofgang Heinz, Albert Venorh, Eric van Viele, Karl Etlinger, Guido Herzfeld, Fanny Schreck, Hardy von Francois, Heinrich Witte




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