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Tu Web del Cine de Terror

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19 abril 2011

Jesus Marti

El hombre de las mil caras / Man of a thousand faces (1957)

Lon Chaney y su famoso maletín de maquillaje
El uno de abril se ha celebrado el aniversario del nacimiento de uno de los más grandes mitos del cine fantástico y de terror, nos estamos refiriendo a Lon Chaney, conocido con el apodo de “el hombre de las mil caras” y uno de los nombres más importantes para el desarrollo del cine en general. Su irrupción en el mundo del cine se produjo cuando ésta industria estaba todavía en pañales, cuando eran un pocos fanáticos que creían que ese nuevo medio de comunicación rompería todos los moldes establecidos, cuando los acuerdos y contratos se cerraban con un simple apretón de manos, en definitiva, cuando el cine no podía ser considerado la poderosa industria del entretenimiento en la cual pocos años después se convertiría.

A pesar de que el artículo de hoy está dedicado al biopic que en el año 1957 dirigio Joseph Pevney y protagonizara James Cagney, no puedo sustraerme a incluir una breve biografía del actor, que servirá como introducción y localización de una época. ¡Al lío! 
Bautizado como Leonidas Frank Chaney, aprendió desde su más tierna infancia el arte de usar su cuerpo, sus rasgos faciales y el lenguaje por señas para comunicarse; sus padres, sordomudos ambos, fueron su escuela en estos menesteres. Debido a la precariedad económica de la familia, el joven Chaney, pronto tuvo que buscarse la vida. Su facilidad para imitar y reproducir los gestos de otras personas, unido a su capacidad para el maquillaje lo condujo, inevitablemente, al mundo del teatro, de esta manera durante algunos años, su ocupación y principal fuente de ingresos fueron las giras con diferentes compañías. En una de las giras conocería a la que se convertiría en su primera esposa (Cleva Criegthon) y madre de su único hijo (Creighton Tull Chaney) que años después sería conocido en el mundo cinematográfico como Lon Chaney Jr.
Cartel de Man of a Thousand Faces (El hombre de las mil caras)
En el año 1910 aterrizan en California. El intento de suicidio de su esposa y su posterior divorcio, estigmatizan su figura en el mundo teatral y dificultan en sobremanera encontrar un trabajo mínimamente estable. Chaney se ve obligado a buscar un nuevo empleo, encontrándolo en la floreciente industria del cine mudo, en concreto firmando un contrato con Universal Film Manufacturing Company. A partir de entonces su figura se haría bastante conocida, gracias a pequeñas intervenciones en multitud de películas en calidad de extra, figurante o en pequeños papeles de villano. En el año 1915 contrae matrimonio con Hazel Hastings, una vieja amiga de su época teatral. Tres años después, abandona a la Universal por diferencias salariales con los dueños, y comienza a trabajar por cuenta propia. En los siguientes años interviene, en calidad de protagonista, en numerosas películas como El milagro (The frog, 1919), La isla del tesoro (Treasure island, 1920), Oliver Twist (1922) o Shadows (1922), todos esos films consiguen que su figura sea ampliamente reconocida y logran una aprobación generalizada tanto de la crítica como del público en general. El año 1923 lo encumbra definitivamente, su participación en El jorobado de Notre Dame (The hunchback of Notre Dame) es antológica, la recreación de Quasimodo es de una perfección absoluta, tanto en la presentación física como en la interpretativa, Chaney consigue, a partes iguales, aterrorizar y conmover, logrando que el film entre de lleno en la categoría de clásico inmediatamente.
Fotograma de El Jorobado de Notre Dame
Lon Chaney ya era una estrella, a partir de ese momento sus apariciones son esperadas con ansía por un público ávido de nuevas emociones, de esta manera se suceden varias películas hasta llegar a otro de los puntos álgidos de su carrera. El Fantasma de la ópera (The phantom of the opera, 1925) es un film simplemente magistral, otra vez la interpretación del actor es soberbia, el maquillaje, creado por el mismo Chaney, se ha convertido en la representación iconográfica por excelencia de la solitaria y amargada figura de Erik, el fantasma deformado y torturado que habita en las catacumbas de París. Hasta el momento, según mí punto de vista, ningún otro maquillaje ni interpretación ha logrado superar, ni tan solo igualar, el maravilloso trabajo realizado.
A partir de ese momento un amplio muestrario de extraños personajes vienen ha sumarse a la leyenda del actor, sus trabajos en la singular Mr. Wu (1927), la fenomenal Garras humanas (The unknown, 1927) o en la película perdida más buscada de todos los tiempos: La casa del horror (London after midnight, 1927), vienen a demostrar el poderío y la profesionalidad del actor, el apodo de “el hombre de las mil caras” es más cierto que nunca.
Fotograma de London After Midnight, La película perdida de Lon Chaney
Sin embargo el destino no iba a dejar que su leyenda creciera mucho más, durante la filmación de Thunder (1929) el actor contrae una tremenda neumonía, poco después le es diagnosticado un incurable cáncer de laringe. Chaney aun tiene tiempo de intervenir en una última película: el remake sonoro de El trío fantástico (The unholy three, 1930). El 26 de agosto de 1930, Chaney fallecía, todo Hollywood paralizó sus producciones en un último y sentido homenaje. Tras de si quedaban 161 películas y una gran cantidad de extraños y memorables personajes y la sensación de que su leyenda no haría otra cosa que crecer con el paso del tiempo, como así ha sido.
Lon Chaney como El fantasma de la Opera
En el año 1957, la productora Universal decide dedicarle un homenaje a la vida y la carrera del actor. El hombre de las mil caras (Man of a thousand faces), que así se titulaba la película, fue dirigida por Joseph Pevney y protagonizada por James Cagney en el papel de Chaney, Dorothy Malone dio vida a Cleva Creighton, la primera mujer del actor y Jane Greer se encargo de interpretar a Hazel Bannet. El film no abandona en ningún momento las coordenadas habituales en este tipo de productos, en se repasan, con un ritmo algo lento, las principales vivencias en la vida del actor, desde su infancia pasando por sus trabajos en el teatro, sus desavenencias con su primera mujer y su eclosión en el mundo del cine mudo hasta su muerte.
A pesar del tono dramático / biográfico un poco ramplón, el film resulta entretenido y se beneficia de unas grandes actuaciones, sobre todo de Cagney. Para los fans del actor contiene algunas recreaciones de momentos de filmación claves en la carrera de actor (El jorobado de Notre Dame, por ejemplo), que logran emocionar, aumentando el interés global por el film. Un homenaje, necesario, pero que podía a ver sido mucho más interesante de haber tenido un ritmo algo más rápido y de haber fijado más su atención en la carrera cinematográfica de Chaney. De todas maneras es una película perfectamente recomendable, sobre todo para los seguidores de este actor.
Bueno amigos, por hoy ya está bien. Un saludo amigos/as.


Ficha Técnica
Año: 1957 / Director: Joseph Pevney / Productor: Robert Arthur / Guión: Ralph Wheelwright, R. Wright Campbell, Ivan Goff / Fotografía: Russell Metty / Música: Frank Skinner / Dirección Artística: Alexander Golitzen, Eric Orbom / Maquillaje: Jack Kevan, Bud Westmore / FX: Clifford Stine / País: USA / Duración: 122m. / Formato: 35mm  / Proporción: 2.35: 1 / B/N
Ficha Artística
James Cagney, Dorothy Malone, Jane Greer, Jim Backus, Robert Evans, Marjorie Rambeau, Celia Lovsky, Jack Albertson, Jeanne Cagney, Roger Smith, Robert Lyden, Dennis Rush, Rickie Sorensen, Simon Scott, Nolan Leary, Natalie Masters, Harry Antrim, Bobby Barber, John Halloran, Russ Bender, June Blair, Nicky Blair, Marjorie Bennett, John Bryant, Spencer Chan, Anna Lee Carroll, Jack Chefe, Charles Cane, Michael Dale   



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2 comentarios

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Serendipia
AUTHOR
20 de abril de 2011, 16:41 delete

Para mí no cabe duda de que Lon Chaney es el mejor y más completo actor que ha existido. No se sabe que habría pasado si hubiera vivido más años, pero en todo caso lo seguro es que habría superado el paso al sonoro como demostró en El trío fantástico.
Y todo ello sin olvidar su faceta de maquillador que dió tantas creaciones geniales y todavía insuperables como el Erik de El fantasma de la Opera o el vampiro de London After Midnight por decir únicamente dos.

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J. Martí
AUTHOR
20 de abril de 2011, 17:34 delete

Desde luego, Lon Chaney es el más grande, solo de pensar que Drácula se habría sacado de la manga me tiembla el pulso.

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