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28 abril 2011

Jesus Marti

La bestia / La bête (1975)

Edición en DVD de La Bestia
Walerian Borowczyk nacido en Kwilcz (Polonia) el año 1923, es el perfecto ejemplo de artista polivalente. Disciplinas artísticas como la de pintor, grafista, escritor y director de cine fueron cultivadas por nuestro protagonista durante toda su carrera, si bien en lo que más destacó fue en su faceta cinematográfica. A los 30 años fue distinguido con el gran premio nacional de grafismo por sus carteles para diferentes películas; por cierto, interesante tema el grafismo de carteles del cine polaco, habrá que investigarlo. Durante estos años también realizó algunos cortos de animación como Mois D’août (1946) o Jesien (1955), pero no fue hasta 1957 con sus cortos Byl Sobie Raz y Nagrodzone Uczucia que lograría un reconocimiento masivo. Sus trabajos en la animación se alargaron hasta el año 1966.
En el año 1968 realiza su primer largometraje titulado L’ile D’amour, a partir de ese momento su trabajo en el cine es continuo, Blanche (1972), Contes Immoraux / Cuentos Inmorales (1975) y el título que nos ocupa La Bête / La Bestia (1975). Después del brutal éxito comercial de esta última, Walerian siguió con su carrera en el mundo del cine, Una mujer de la vida (La Marge, 1976), L’Interno di un Convento (Interior de un Convento,1977), Les Héroïnes du Mal (Tres Mujeres Inmorales, 1979), Docteur Jekyll et les Femmes (1981), Emmanuelle V (1986) o su último film Céremonie D’amour (1987), pero a pesar de conservar ciertos elementos de interés y según mi opinión, no defraudar, su obra fue lentamente abocada al ostracismo, siendo los mismos críticos que lo habían encumbrado los encargados ahora de enterrarlo.
Finalmente, a la edad de 82 años, Walerian fallecía en París un 23 de Febrero de 2006.
Después de esta breve incursión biográfica, le toca el turno al, protagonista absoluto del post de hoy: La bestia. 
Walerian Borowczyk, un director muy personal.
Walerian Borowczyk
Enmarcada en el género erótico, La bestia se revela como un film donde el componente fantástico tiene un peso inusual en toda la trama narrada. Basada, lejanamente, en el relato “Lokis” de Prosper Merimée publicado en el año 1869, la adaptación al celuloide estaba pensada inicialmente como un cuento corto que formara parte de su anterior film (Cuentos inmorales), pero el pequeño guión fue creciendo en la mente del director convirtiéndose, poco después, en el largometraje que hoy ocupa el post.
La sinopsis es la siguiente: la leyenda de una bestia (con aparato genital inmenso incluido) que habitaba en los bosques que rodeaban las propiedades de una gran casa en la Francia del siglo XVIII, sirve como nexo de unión para la historia que transcurre dos siglos más tarde, cuando una joven norteamericana ve perturbado su descanso por la irrupción de la bestia que penetra en sus pesadillas descubriéndole la verdad sobre su prometido.    
La película, en la sana y terrorífica tradición de los cuentos clásicos, reúne en su metraje tres líneas argumentales principales, que se entremezclan para dotar al film de un aire muy irreal y perversamente amoral. Las sucesivas tramas nos presentan diferentes elementos de la historia, en los cuales se nos explica el origen de la leyenda, la situación en el momento real de la acción y una reflexión sobre los mitos y las leyendas y su influencia en los acontecimientos de la vida real. Estas tres líneas argumentales son potenciadas por el montaje ideado para el film, consiguiendo un hilo conductor narrativo salpicado por continuos saltos entre las diferentes épocas y circunstancias, el realizador lleva a cabo una especie de bucle que entronca directamente con los cuentos clásicos anteriormente mencionados y su aspecto más imaginativo a la par que terrorífico. Por lo tanto el film y su director profundizan, por una parte, en los mecanismos de la sexualidad, reventando la contención habitual de los deseos más primarios y dejando que estos se muestren con toda su fuerza primigenia. Paralelamente su gusto por el fantástico, conduce al film a un despliegue de imaginería onírica y, en ocasiones, terrorífica que sumerge al espectador en una leyenda irreal, ominosa que desemboca en un espectáculo rico y fértil que se nutre de los mitos y leyendas para crear un universo propio y muy atractivo perfectamente vigente hoy en día.
Como ya he mencionado, el erotismo utilizado es bastante intenso pero visto hoy en día algo inocente, de todas maneras cumple sobradamente con la intención de su autor de epatar y son un vehículo necesario para el desarrollo y concepción final del film; escenas como el apareamiento de un semental con una yegua (rodada con todo lujo de detalles), el sueño erótico de la protagonista que nos permite ver (adecuadamente onírico) la persecución por el bosque a la que es sometida una joven doncella por parte de la bestia, para posteriormente forzarla y convertir el miedo de la chica en una pasión desbordante que la convierte en amante del monstruo o, finalmente, la masturbación de la protagonista con una rosa (planos insertados en medio de la persecución antes descrita), solo pueden ser entendidos dentro de la peculiar atmósfera que respira la película.
El film transpira por todos sus poros un aire fetichista y malsano, donde el realizador se recrea en abundantes primeros planos, que sirven para ahondar en la sensación del  creciente deseo sexual de la protagonista, un deseo muy cercano a una fijación casi enfermiza que entremezcla hábilmente la realidad con la ficción, el lirismo con la transgresión, la belleza con la fealdad en un ejercicio de estilo, que se podría decir que  late con unas pulsaciones muy cercanas al surrealismo, sensación acrecentada por el uso de los colores y la manera de rodar, muy obsesiva, de Walerian. Conviene destacar que la película ostenta orgullosa un alto componente crítico con las clases sociales altas y la jerarquía eclesiástica, ciertos diálogos y situaciones dan fe de esta afirmación, y no siendo un punto importante dentro del film, sí que son detalles que acaban por formar un todo que une la esencia que rezuma esta peculiar obra.    
La película no es perfecta y por poner algunos reparos, podríamos comentar cierta carencia de ritmo que entorpece considerablemente el desarrollo final y la reiteración de planos (el follaje del bosque, por ejemplo) absolutamente gratuitos, sin olvidar la desquiciante y repetitiva musiquilla que acompaña a buena parte de las escenas. De todas maneras son defectos bastante comunes en esos años y, desde luego, no quitan ni un ápice de interés al visionado.
En definitiva, La bestia, es una película más importante, para mí, por su contenido y visión del género fantástico que por su carga erótica, aunque sea este último punto el más recordado y principal fuente de su leyenda y culto. Un film, que no dudo en recomendar, aun siendo un visionado difícil (principalmente por su ritmo), que propone una interesante mirada al mito de La bella y la bestia y que permite conocer a un realizador muy personal, también arriesgado, que vivió durante el resto de su carrera a la sombra del descomunal éxito de esta película.
Un saludo amigos/as de El Terror Tiene Forma.
Ficha Técnica
Año: 1975 / Director: Walerian Borowczyk / Productor: Anatole Dauman / Guión: Walerian Borowczyk / Fotografía: Bernard Daillencourt, Marcel Grignon / Maquillaje: Odette Berroyer / País: Francia / Duración: 92m. / Formato: 35mm  / Proporción: 1.66: 1 / Color
Ficha Artística
Sirpa Lane, Elisabeth Kaza, Guy Tréjan, Lisbeth Hummel, Pierre Benedetti, Roland Armontel, Marcel Dalio, Robert Capia, Hassane Fall, Pascale Rivault, Anna Baldaccini, Thierry Bourdon, Mathieu Rivollier, Julien Hanany, Marie Testanière, Stéphanie Testanière, Jean Martinelli  


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