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Tu Web del Cine de Terror

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04 junio 2017

Jesus Marti

La leyenda de la casa del infierno / The legend of hell house (1973)

The legend of Hell House, poster de esta magnifica película dirigida por John Hough

…una iglesia en el infierno es demasiado para ella…

La leyenda de la casa del infierno (The legend of hell house, 1973) conforma, junto a La casa encantada (The Haunting, 1963) y Al final de la escalera (The changeling, 1980), la santísima trinidad de las películas sobre casas encantadas. Estas tres películas parten de ejes narrativos parecidos, así mismo comparten un gusto por atmósferas que respiran malevolencia, una pulsión sexual malsana, muy marcada en las dos primeras más soterrada en la tercera y ciertos elementos en la construcción técnica, que pueden parecer clónicos, pero la labor y los diferentes estilos de sus respectivos directores las distancian entre sí, produciendo un resultado final que comparte intencionalidad pero rezuma personalidad y que las eleva a la categoría de clásicos.
La película que hoy nos ocupa fue dirigida por el británico John Hough, el gran Richard Matheson escribió el guión, en una adaptación muy cercana al espíritu de la novela original (La casa infernal) que había escrito él mismo. La fotografía corrió a cargo del veterano Alan Hume (1924-2010), recordado por sus trabajos para la Amicus en films como Doctor Terror (1965) y Cuentos de ultratumba (1974) o también en producciones más conocidas como El retorno del Jedi (1983).
La sinopsis es la siguiente: Lionel Barret (Clive Revill) recibe una oferta de 100.000£ de un excéntrico millonario, el trabajo consiste en explorar los límites de la vida, la muerte, el alma y sobre todo de la posibilidad de sobrevivir a la muerte. Para ese cometido nada mejor que pasar una semana en la llamada mansión del infierno. Una casa, propiedad en tiempos pasados de Emeric Belasco, que está considerada “el Everest de las casas encantadas”. Para la investigación, Lionel contará con la ayuda de su mujer Ann (Gayle Hunnicutt), de Florence Tanner (Pamela Franklin), una experta médium mental y de Benjamin Franklin (Roddy McDowall) médium físico y único superviviente de un intento anterior de exorcizar la mansión. Nada más llegar dan inicio a sus investigaciones y el poder maléfico de la mansión no tarda en desencadenarse
Un trabajo interesante...
...pero muy peligroso
La película es completamente aterradora, desde el mismo inicio, con un plano general de la mansión envuelta en niebla, el director va introduciendo elementos perturbadores que van provocando, lentamente, un aumento gradual de la tensión, permitiendo al espectador vivir físicamente la progresiva degradación y maldad que emana la terrible mansión. La dirección y fotografía es elegante a la par que inquietante, utilizando la misma estructura narrativa que en la novela (los días y las horas secuencialmente), cada día que pasa es remarcado por una manifestación sobrenatural cada vez más poderosa y terrible, ante la cual los personajes van marcando, con sus reacciones, el devenir de la acción, creciendo paulatinamente en sus respectivos roles y haciendo perfectamente creíble la historia. Otro factor a destacar es la pulsión sexual que rezuma toda la película, ostensiblemente rebajada en comparación con la novela original, es sin embargo uno de los eslabones principales para desarrollar la acción, tanto Ann como Florence ven cómo sus respectivas debilidades (insatisfacción sexual en una, inocencia en otra) son explotadas sin miramientos por el ente maligno dominante, que aprovechando ésta circunstancia trata de minar la frialdad científica de Lionel y el aparente desinterés de Benjamin. Este impulso sexual da pie a dos de las más famosas escenas del film y engrasa, convenientemente, todos los resortes que, tanto el director como el guionista, quieren explotar en aras de desarrollar la trama argumental. Más interesados en el suspense y la tensión y sin necesidad de grandes y aparatosos efectos especiales, la película discurre como una suma de situaciones que desembocan, lógicamente, en momentos auténticamente macabros e inquietantes. 

Lo anteriormente comentado dota a la película de un aire muy personal, casi único, que además se ve fortalecido con el trabajo meticuloso de John Hough, el cual utiliza, en  muchas ocasiones, los primeros planos, buscando, por una parte, la conexión del espectador con los protagonistas y por otra usando ésta técnica para reforzar y aclarar los cambios que sufren a lo largo del film. Los planos generales y los planos abiertos, llenos de sombras y extraños movimientos, son utilizados con maestría y sirven para subrayar la sensación ominosa y malévola de la casa, se podría decir que el uso dado al plano general es como dotar de vida física al decorado y para convertirlo en un actor más.  
Un punto y aparte merecen también la música y los efectos sonoros, en cuanto a la primera se trata de una banda sonora muy ambiental, adecuadamente amenazadora, que no tiene una presencia muy acentuada durante el metraje, en cambio los efectos sonoros (golpes, susurros, aire etc…) están constantemente presentes, elevando todos los momentos de la acción a una cacofonía de terror y mal rolllo. Para mí esta utilización del sonido es una parte importante de la película, siendo, sin duda, uno de los elementos que más perturban al espectador y que consiguen en algunos momentos dar algún susto bastante potente.    
En cuanto a las interpretaciones, los cuatro actores están a gran altura; Clive Revill regala un personaje frío y cerebral, que confía en la ciencia pura y dura para desentrañar el misterio que los rodea. Por el contrario Gayle Hunnicutt es más carnal, no tiene base científica, por lo tanto sus opiniones y sensaciones siempre están a caballo entre el apoyo a su marido y las serias dudas que le provocan sus propias experiencias sobrenaturales. Pamela Franklin ofrece un recital interpretativo, su personaje oscila entre la inocencia y la fe en la redención, exponiéndose sin dudas a la violencia y las mentiras del ser, con tal de lograr la salvación del alma atrapada entre esas paredes, por lo tanto es presa fácilmente manipulable, una fragilidad que se refleja tanto en el aspecto visual como en las reacciones viscerales que recrea, lo dicho, una interpretación excepcional de una actriz, que conviene recordar; también estuvo involucrada en otra gran producción, y clásico total y absoluto, de carácter sobrenatural, me estoy refiriendo a Suspense (The innocents, 1961), donde interpretaba a Flora, uno de los niños a cargo de la institutriz encarnada por Deborah Kerr. Con semejantes antecedentes no es de extrañar que su papel en la película que hoy nos ocupa sea tan convincente y desgarrador. Por último tenemos al gran Roddy McDowall, su personaje es el más complejo pero está resuelto con maestría. La gran facilidad del actor y sus múltiples registros, logran que un personaje torturado por su pasado y decidido a sobrevivir por segunda vez a la maldición se involucre, convirtiéndose en el corazón y el alma de la película. Como botón de muestra se puede recordar la escena en la cual, absolutamente solo, se pone en contacto psíquico con la casa, sin ayuda de ningún artificio el actor  resuelve la escena con elegancia y dramatismo, lo dicho una actuación brutal. 
Un planteamiento clásico, en ocasiones de aires góticos, con pinceladas innovadoras en el tratamiento de la historia y el desarrollo de los personajes, hacen del film uno de los referentes indiscutibles de este subgénero, un clásico con mayúsculas que marcó y marcará el futuro devenir de otras producciones, que tendrán ante sí el difícil reto de rejuvenecer, sin perder un ápice de fuerza y horror, las constantes tan bien presentadas aquí.
La leyenda de la casa del infierno es puro cine de terror, realizada con profesionalidad y cariño, deviene en una obra pletórica en todos los sentidos y desde luego absolutamente imprescindible para cualquier aficionado al cine fantástico. 
Una noche lluviosa encerrado en casa con unas cervecitas, la luz apagada y el visionado de las tres películas mencionadas al principio de éste artículo, puede ser una experiencia única, que a lo mejor te hace mirar con suspicacia los rincones oscuros de tu salón. Recomendable terapia para una época de insulsas propuestas cinematográficas.
Un saludo desde la mansión del infierno. 
Podéis ver el tráiler en nuestro canal de Youtube: The legend of hell house  

Ficha Técnica
Año: 1973 / Director: John Hough / Productor: Albert Fennell, Norman T. Herman, James H. Nicholson / Guión: Richard Matheson / Fotografía: Alen Hume / Música: Delia Derbyshire, Brian Hodgson / Maquillaje: Linda DeVetta, Patricia McDermott / FX: Roy Whybrow / Efectos Visuales: Tom Howard / País: UK / Duración: 95m. / Formato: 35mm  / Proporción: 1.85: 1 / Color
Ficha Artística
Roddy McDowall, Pamela Franklin, Clive Revill, Gayle Hunnicutt, Roland Culver, Peter Bowles, Michael Gough

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