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17 abril 2017

Jesus Marti

A MERCED DEL ODIO / THE NANNY (1965)

Caratula DVD de The Nanny 1965

"The Nanny cuenta con la perturbadora e inquietante presencia de Bette Davis"

Después de protagonizar un retorno brutal a la gran pantalla con la película ¿Qué fue de Baby Jane? (What ever happened to Baby Jane?, 1962), Bette Davis se involucró en dos películas de terror / thriller de tono psicológico que le permitirían seguir en primera línea de fuego (profesionalmente hablando) y la convertirían, ya en su vejez,  en una de las actrices más terroríficas e inquietantes de la historia del cine y de paso, ayudarían a crear, marcando a fuego en la memoria de todos los aficionados, unos personajes peculiares, inmersos en la soledad, la locura y la muerte.
Canción de cuna para un cadáver (Hush...hush, sweet Charlotte, 1964) y A merced del odio (The Nanny, 1965), el film que hoy nos ocupa, son engranajes casi perfectos donde el suspense y la incertidumbre en el desarrollo de la trama son su razón de ser y su principal fuente inspiradora.   
A merced del odio está basada en la novela The nanny de la escritora Marryam Modell (más conocida con el pseudónimo de Evelyn Piper), Jimmy Sangster se encargó de la producción y de la adaptación de la novela, cayendo la dirección sobre Seth Holt en la que sería su segunda colaboración con la Hammer tras la gran película El sabor del miedo (Taste of fear, 1961).
La sinopsis de la película nos presenta la siguiente historia: Joey Fane (William Dix) es un niño que ha estado ingresado durante dos años en un centro psiquiátrico debido a unos trastornos de conducta bastante peculiares causados por un accidente mortal que sufrió su hermana pequeña. Todas sus obsesiones y miedos tienen un punto en común: su anciana niñera (Bette Davis); parece que ambos comparten un secreto y ese secreto, dentro de una familia ya de por sí disfuncional, amenaza con destrozar sus vidas.
Bette Davis en The Nanny
Sin ser un thriller redondo, tanto Seth Holt como Jimmy Sangster, nos ofrecen una muy buena película que bebe de múltiples referencias perfectamente reconocibles, utiliza recursos muy eficaces, y se sustenta, principalmente, en la perturbadora presencia de Bette Davis, que como ya hiciera en las películas mencionadas al principio de este artículo, regala una interpretación pletórica, dramática y muy consistente que acentúa considerablemente el desarrollo del film. Junto a ella, y perfecto en su papel de niño problemático, tenemos a William Dix, que ofrece un oportuno contrapunto a la supuesta dulzura e inocencia de la niñera, ofreciéndonos momentos verdaderamente desasosegantes y cargados de mal rollo. El resto de actores, todos ellos más que correctos, acaban de dar forma a la película y se puede destacar, como curiosidad más que nada, la presencia de Pamela Franklin que cuatro años antes había intervenido en la película Suspense! (The innocents, 1961) de Jack Clayton.
Secuencia de The Nanny 1965
Conviene destacar la escena del accidente de la niña en la bañera y el posterior hallazgo y reacción de la niñera ante semejante tragedia. Realmente bien llevada y filmada, la secuencia, por sí sola, se erige en el epicentro de todo el film. Todos los personajes giran alrededor de esta muerte, la angustia y paranoia de la madre, la poca paciencia e intransigencia del padre, el comportamiento a veces errático de la niñera y, por supuesto, el terror y la culpabilidad del niño que eleva como mecanismo de defensa, tanto mental como físico, un comportamiento desequilibrado, desarrollando una aversión acompañada de un odio profundo y malsano hacia la niñera y todo lo que ella representa. Este esquema familiar, nutre y alimenta la historia, provocando un excelente escenario para que el director y guionista reflexionen sobre los valores familiares, la educación en familias pudientes y el lastre que puede suponer para la psique de las personas. Como ejemplo podemos poner a la madre de Joey, criada y sobreprotegida de niña por la misma niñera que la protege y cuida en su edad adulta, es una persona físicamente desarrollada que, sin embargo, adolece de una mínima fuerza psicológica, débil e incompleta, es una niña que se esconde detrás de su persona de confianza y que no afronta ninguna de sus responsabilidades, provocando no pocas situaciones problemáticas en su matrimonio. De esta manera una simple niñera es la que ostenta el verdadero poder en la familia, sus decisiones e intervenciones en la vida cotidiana marcan el camino a todos sus componentes, su palabra es ley y la pretendida sobreprotección deviene en un peligroso juego de poder, paranoico y tenso, donde el niño se convierte en la víctima y curiosamente, también en el verdugo. Esta recreación de una familia aparentemente normal pero en realidad completamente disfuncional, es el motor principal de la película y el poso primordial donde Holt y Sangster erigen toda la historia, una reflexión que, por otro lado, tampoco es demasiado profunda y analítica, sino más bien es una primera capa de piel que sirve de escenario idóneo para enmarcar un libreto ligero en su planteamiento global.  
Secuencia inquietante de The Nanny
Vista hoy en día, al igual que le pasa a muchas de las producciones de esos años, la película adolece de dosis de mala leche un poco más acentuadas, pecando de una inocencia un tanto irreal, que busca la sorpresa en el espectador, sin estridencias, y que quita más que pone puntos al resultado final, ofreciendo, en algunos momentos, secuencias no demasiado creíbles o simplemente forzadas. Se podría decir, sin riesgo a errar en demasía, que el film parte de un esquema simple, un cuento macabro a la luz de las velas, que pretende en su parte central dar un poco más de profundidad y algo de carga y crítica social intrínseca en la acción, para caer en su parte final en un desenlace más tópico y predecible.
Lo escrito anteriormente no quita ninguno de los valores de film en cuestión, la atmósfera realmente enrarecida que se desprende del entorno familiar, la tensión bien llevada a lo largo del film, la sobriedad del blanco y negro y el uso del mismo, unidos estos elementos, a la ajustada dirección de Holt, muy atento durante todo el metraje a posibles caídas de ritmo o interés, componen (junto a las actuaciones) un más que correcto producto, sumamente eficaz y una buena muestra de cine británico, siempre elegante y adecuadamente inquietante, que gusta de escenarios e historias bizarras, para crear películas con dos o más tramas superpuestas, dando forma, natural y espontánea, a la manera que se tenía (y quiero creer que se tiene) en Europa de entender el suspense; una visión más psicológica que explícita que, por supuesto, crea productos realmente atractivos para el espectador.
Un buen film para seguidores de la Hammer, de la Davis y de la vertiente más cerebral del terror británico, que junto a films como El sabor del miedo (Taste of fear, 1961), El alucinante mundo de los Ashby (Paranoiac, 1963) o El abismo del miedo (Nightmare, 1963), conforman un poderoso fresco de demencia, tensión y terror que dio pie a un  punto y aparte dentro de las líneas de producción habituales de la mítica compañía.
Bueno amigos/as, hasta la próxima. Un saludo.  



FICHA TÉCNICA
Título: A MERCED DEL ODIO (1965 / UK / 93' / Blanco y Negro)
Título V.O.: THE NANNY
Director: Seth Holt
Productor: Jimmy Sangster
Diseño de Producción: Edward Carrick        
Edición: Tom Simpson
Guión: Jimmy Sangster
Música: Richard Rodney         
Fotografía: Harry Waxman
Dirección Artística: Don Mingaye  
Maquillaje: A.G. Scott / Tom Smith
FX: Les Bowie / Ian Scoones
      
FICHA ARTÍSTICA
Bette Davis, Wendy Craig, James Villiers, Pamela Franklin, Jill Bennett, William Dix, Maurice Denham, Jack Watling, Alfred Burke, Harry Fowler, Angharad Aubrey, Nora Gordon, Sandra Power, Gary Graham.

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