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26 junio 2011

Jesus Marti

The children (2008)

Hasta hace poco no había tenido la oportunidad de ver esta película rodada en el año 2008 con el sugerente, aunque no muy original, título de The children. El motivo de tal retraso era mí poca predisposición inicial a visionar otro producto que, según me habían comentado, recogía influencias muy evidentes de films ya míticos como ¿Quién puede matar a un niño? (1976, Narciso Ibáñez Serrador) o Cromosoma 3 (The Brood, 1979, David Cronenberg) y los mezclaba con abundantes dosis de sangre y gore. Como es normal, ahora que la he visionado, me arrepiento de no haberle dado una oportunidad en su momento y creo que ha llegado el momento de dedicarle un artículo en El Terror Tiene Forma.
El argumento es el siguiente: Elaine (Eva Birthistle) y su marido Jonah (Stephen Campbell Moore), llegan, junto a sus hijos Miranda, Paulie y Casey, a la casa (enclavada en una maravillosa pero aislada montaña) de su hermana Chloe (Rachel Shelley) y su marido Robbie (Jeremy Sheffield) que también tiene dos hijos (Nicky y Leah). El objetivo de la visita es reunirse para pasar la fiesta de fin de año. El pequeño Paulie ha llegado enfermo y su comportamiento es bastante extraño. Poco después, mientras esta jugando con los niños en la nieve, Robbie tiene un extraño accidente que le cuesta la vida. A partir de ese momento los niños tienen cada vez un comportamiento más violento.
Este es el punto de partida de The children, un argumento que, sin ser sumamente original, si que permite a su director, Tom Shankland, explorar todos los resortes para crear una historia de terror, que se nutre de la dicotomía entre la inocencia, la dulzura y la debilidad de los niños frente a la reacción del adulto ante un ataque o un comportamiento extraño de los mismos. No hay que olvidar que el guión original escrito por Paul Andrew Williams, era bastante más simple en su argumento, Miria, que así se titulaba el invento, era una película de niños-zombies convertidos gracias a la influencia de un cometa que pasaba cerca de la tierra; al caer en las manos de Shankland, y con el permiso de su autor, el libreto es cambiado totalmente, suprimiendo las referencias a zombies y cometas, siendo sustituidos por elementos, digamos, más psicológicos, que crean un telón de fondo más profundo e inquietante. Gracias a este giro en el argumento, las siempre complicadas relaciones entre adultos y niños, el entorno familiar y la interrelación entre dos familias, de comportamiento bastante diferente, son examinadas atentamente, pero para completar la visión del director era necesaria la inclusión de un elemento perturbador (en este caso un extraño virus) que altera la natural jerarquía familiar y social, convirtiéndose en un caldo de cultivo perfecto que consigue elevar el componente ya de por si dramático de la película e introduce en la historia grandes dosis de tensión, suspense y violencia. 

The children es ante todo una película tensa, de atmosfera angustiosa y amenazante, servida con ritmo, agilidad y dinamismo. Shankland no escatima recursos para lograr en el espectador esas sensaciones, de esta manera, desde el mismo inicio del film, el tratamiento dado al bosque helado, las relaciones entre las dos familias o los primeros signos preocupantes en el comportamiento de los niños, están teñidos de un color oscuro, las acciones más simples de los protagonistas parecen cubiertas por un halo de amenaza, incertidumbre o disfuncionalidad, logrando el efecto pretendido por el director: rasgar la realidad, aparentemente feliz, de ambas familias y crear dudas respecto a sus comportamientos, valores sociales y reacciones ante una posible crisis. No en vano una de las principales virtudes de esta producción, es la cercanía que provoca la sumamente realista visión que se da del entorno familiar y del problema que tienen que afrontar; personajes muy verosímiles, rapidez en la presentación de las dos familias y las sustanciales diferencias entre ellas, poca (o nula) explicación sobre el virus y el acierto al presentar a los niños que, contaminados o no, siguen siendo niños, por lo que siguen jugando y divirtiéndose como si no pasara nada. Este enfoque unido a la localización, un espacio doméstico y presuntamente seguro, crea una malevolencia brutal, sin caer en los graves y aparatosos trucos recurrentes en el terror moderno, donde cada pieza mostrada es parte importante del argumento, que encajan entre ellas sin fisuras logrando una perfecta simbiosis entre el suspense, el terror y el horror.  
Después de la presentación de los personajes y de la única localización donde se va a desarrollar la película, Shankland centra su atención, con un suave “in crescendo”, en crear tensión y mal rollo; el progresivo contagio, las reacciones de los niños, la súbita explosión de violencia y el caos que esta comporta, conducen al film en una loca carrera donde el terror más puro y la violencia (algo contenida), se convierten en los principales ejes donde orbita la película hasta su desenlace final.
Es cierto que The children tiene violencia, sangre y algo de gore, pero no son su centro argumental ni tan siquiera la razón de ser del film, digamos que más bien son la consecuencia natural de unos acontecimientos que llevan implícitos una resolución violenta; violencia que no enturbia para nada los verdaderos objetivos del film, que no son otros que explorar los mecanismos para provocar miedo, suspense y angustia, logrando que el espectador se sumerja en un ambiente malsano de manera natural, nada forzada. Tomando como ejemplo a seguir la película ¿Quién puede matar a un niño?, Shankland al igual que Chicho, prioriza la creación del ambiente necesario donde desarrollar la historia antes que la presentación de la violencia física. De esta manera, modernizando el contexto pero no cambiando un ápice la manera de presentarlos, logra un enfoque que favorece al film y crea una obra realmente perturbadora, donde la inclusión de sangre y gore no resulta superflua ni gratuita, consiguiendo que el estallido de violencia en pantalla, sea mucho más impactante y, sobre todo, creíble. 
No voy a desvelar mucho más, creo que es una película de obligado visionado y no quiero estropear ninguna sorpresa. De todas maneras es obligado mencionar que la película no es perfecta, su parte final (el último cuarto de hora) es algo apresurado y contiene alguna que otra incoherencia y su final es demasiado tópico y recurrente. Si se saben perdonar estos “defectos”, el film ofrece buenos momentos, siendo una producción perfectamente ensamblada, con bastante mala uva y un ejercicio de buen cine de terror, que no es poco para los tiempos que corren.
Un saludo amigos/as de El Terror Tiene Forma.             

Ficha Técnica
Año: 2008 / Director: Tom Shankland / Productor: Allan Niblo, James Richardson / Guión: Tom Shankland, Paul Andrew Williams / Fotografía: Nanu Segal / Música: Stephen Hilton / Dirección Artística: Kevin Woodhouse / Maquillaje: Stuart Conran, Jacqueline Fowler, Vesna Giordano, Paul Hyett, Craig Leong, Alison Rainey / FX: Dave Crownshaw, Davod Johns, Martin McLaughlin / Efectos Visuales: Jan Berner, Jan Burda, Anna-Lena Carl, Sebastian Leuner, Florian Obrecht / País: UK / Duración: 84m. / Formato: 35mm  / Proporción: 1.85: 1 / Color
Ficha Artística
Stephen Campbell Moore, Eva Birthistle, Jeremy Sheffield, Rachel Shelley, Hannah Tointon, Rafiella Brooks, Jake Hathaway, William Howes, Eva Sayer.  
Edición en DVD (Importación)
Audio: Inglés / Subtítulos: Castellano, Inglés / Pantalla: Widescreen 1.85:1 / Calificación: Rated / Extras: No / Distribuidora: Lions Gate / Precio: 11,99 $ / Valoración de la edición:

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