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10 febrero 2017

Jesus Marti

Monstruo sin rostro / Fiend without a face (1958)

Fiend without a Face 1958 / Poster

"Fiend without a face, una gran película de Ciencia Ficción de serie B"

Bueno, hoy toca película de ciencia ficción de los años cincuenta; o sea militares cabezones, guerra fría, energía nuclear, científico inconsciente y, por supuesto, un curioso monstruo que ya es parte de la iconografía del cine realizado en esa década. La película en cuestión es Monstruo sin rostro (Fiend Without a face, 1958) y en ella se condensan todos los elementos antes citados en 75 minutos escasos (gran capacidad de síntesis, sin duda), que la convierten en una vorágine frenética que exuda ingenuidad y diversión a partes iguales. Poco más se le puede pedir a una producción que, siendo generosos, podemos incluirla dentro de la serie B más dicharachera pero también más recurrente, pues seamos sinceros, la película no se separa un ápice de los caminos marcados en multitud de ocasiones anteriormente. Sea como sea, este tipo de películas me encantan, la ingenuidad de sus planteamientos y teorías pseudo científicas siempre me producen un cosquilleo de complicidad, sus protagonistas de genuino cartón-piedra me resultan simpáticos y los monstruitos que hacen de las suyas durante el metraje me parecen absolutamente brillantes.
Secuencia de Fiend without a face (1958)
Me dejo de rollos, vamos por la película en sí; la semilla de Monstruo sin rostro se encuentra en el relato de Amelia Reynolds titulado The Thought Monster que fue publicado en la mítica revista Weird Tales en el año 1930; para su adaptación cinematográfica se encargó el libreto al guionista / director Herbert J. Leder cayendo la dirección en Arthur Crabtree, un director de fotografía reconvertido, a partir del año 1945, en director.  
un 'Vampiro del Cerebro' de la película 'Fiend without a face'
La sinopsis es la siguiente: en una base del ejército, situada en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, se están realizando unas pruebas  con energía atómica, el objetivo es poner en marcha un radar que les permita descubrir e interceptar cualquier acto hostil que los soviéticos intenten llevar a cabo. Paralelamente, una serie de extrañas muertes asolan la región, los cuerpos aparecen con un rictus de horror en sus rostros y encima su cerebro y médula espinal han desaparecido. Los lugareños atribuyen las muertes a los experimentos que los militares están realizando en sus tierras; para intentar calmar los ánimos, se le encarga al mayor Jeff Cummings (Marshall Thompson) que dirija  una investigación. Pronto las pesquisas le conducen hasta el profesor Walgatte (Kynaston Reeves), un eminente científico que explora los poderes de la mente humana, y que ha buscado refugio en el pueblo para terminar su próximo libro. Las sospechas iniciales toman cuerpo, y la amenaza pronto toma un cariz muy peligroso.
Secuencia de Fiend without a face (1958)
Verdaderamente asombrosa es la capacidad de unir en un mismo guión elementos tan dispares como la telequinesia, la energía atómica, la Guerra Fría y una tibia crítica al estamento militar, pero no voy a entrar a valorar la calidad del guión (pues prácticamente es nula) y tampoco me apetece señalar las múltiples incoherencias o directamente demencias que se desprenden del visionado; es obvio que la película que tenemos delante es un producto pensado para entretener, y si de entretener va la cosa desde luego el film gana la partida. De todas maneras es conveniente mencionar, en contra de lo que se ha escrito muchas veces, que la película no es una obra llana como un desierto; el film tiene buenos momentos de tensión, sobre todo en la primera parte del film, cuando los monstruos todavía son invisibles y la única señal de su presencia es una especie de ruido amenazador. El desarrollo posterior de la trama, la increíble y absurda explicación de cómo han surgido los bichos y el desenlace final no quita ni da nada a la película, siendo preferible pasar de puntillas sobre el tema y dedicarse a disfrutar de los bichejos (en la peli llamados vampiros de cerebros, jejeje), que ahora sí, podemos ver y apreciar en toda su gloriosa y repugnante extensión, ya que el aspecto visual es delirante y al mismo tiempo innovador, pues ver a un cerebro con su espina dorsal correspondiente, con dos antenitas y alguna patita dar saltos por esos campos de dios en busca de víctimas propiciatorias es, como mínimo, extasiante en su alucinante concepción. Por supuesto estos momentos finales son los más recordados por el aficionado, y los culpables del semi culto que esta película ha generado con el paso de los años, la verdad no me extraña nada. 
el ataque de un 'Vampiro del Cerebro' de la película 'Fiend without a face'
Teniendo en cuenta, el poco presupuesto, la labor de dirección (que tampoco es para tirar cohetes) y el montaje caótico y sin sentido de las secuencias, es sorprendente que el film pueda presumir de un ritmo vertiginoso que aleja el aburrimiento a base de situaciones previsibles pero efectivas. No es una película para diseccionar ni para analizar, no nos engañemos, no hay nada que analizar, por lo tanto es un festín divertido y muy digerible, que nos permite sentir una pequeña añoranza de esa década que producía películas con el simple deseo de entretener introduciendo, de paso, pequeñas e ingenuas críticas hacia el gobierno / ejercito y velados avisos sobre el uso y abuso de la energía atómica, explotando la paranoia que esos temas provocaba en los ciudadanos de a pie. También hay que resaltar el trabajo en los efectos visuales, un efectivo uso de la técnica llamada “stop motion”, que supongo en la época dejaría boquiabiertos a los espectadores. 
Secuencia de Fiend without a face (1958)
Un último comentario curioso, aunque parezca mentira vista actualmente, el film provocó bastante revuelo en su estreno, llegando a ser censuradas algunas de sus secuencias y recibiendo el certificado X gracias a la intervención del comité censor de Gran Bretaña. Cómo han cambiado los tiempos, bueno ahora que pienso tampoco tanto.
Saludos amigos/as de El Terror Tiene Forma, tened cuidado con ejercitar vuestros poderes telequinéticos, ya sabéis lo que puede pasar…
   
Ficha Técnica
Año: 1958 / Director: Arthur Crabtree / Productor: John Croydon, Richard Gordon, Ronald Kinnoch, Charles F. Vetter / Guión: Herbert J. Leder, Historia basada en el relato de Amelia Reynolds titulado “The Thought Monster” / Fotografía: Lionel Banes / Música: Buxton Orr / Departamento de arte: John Elphick / Maquillaje: Barbara Barnard, Jim Hydes / FX: Meter Neilson, Flo Nordhoff, Karl-Ludwig Ruppel / País: UK / Duración: 75m. / Formato: 35mm  / Proporción: 1.66: 1 / Blanco y negro
Ficha Artística
Marshall Thompson, Kim Parker, Kynaston Reeves, Stanley Maxted, Terry Kilburn, Robert MacKenzie, Peter Madden, James Dyrenforth, Gil Winfield, Michael Balfour, Launce Maraschal, Meadows White, E. Kerrigan Prescott, Lala Lloyd, Shane Cordell. Sin acreditar: Sheldon Allan, Alexander Archdale, Tom Watson.  



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