ÚLTIMOS ARTÍCULOS

31/5/11

A MERCED DEL ODIO / THE NANNY (1965)

Caratula DVD de The Nanny 1965

"The Nanny cuenta con la perturbadora e inquietante presencia de Bette Davis"

Después de protagonizar un retorno brutal a la gran pantalla con la película ¿Qué fue de Baby Jane? (What ever happened to Baby Jane?, 1962), Bette Davis se involucró en dos películas de terror / thriller de tono psicológico que le permitirían seguir en primera línea de fuego (profesionalmente hablando) y la convertirían, ya en su vejez,  en una de las actrices más terroríficas e inquietantes de la historia del cine y de paso, ayudarían a crear, marcando a fuego en la memoria de todos los aficionados, unos personajes peculiares, inmersos en la soledad, la locura y la muerte.
Canción de cuna para un cadáver (Hush...hush, sweet Charlotte, 1964) y A merced del odio (The Nanny, 1965), el film que hoy nos ocupa, son engranajes casi perfectos donde el suspense y la incertidumbre en el desarrollo de la trama son su razón de ser y su principal fuente inspiradora.   
A merced del odio está basada en la novela The nanny de la escritora Marryam Modell (más conocida con el pseudónimo de Evelyn Piper), Jimmy Sangster se encargó de la producción y de la adaptación de la novela, cayendo la dirección sobre Seth Holt en la que sería su segunda colaboración con la Hammer tras la gran película El sabor del miedo (Taste of fear, 1961).
La sinopsis de la película nos presenta la siguiente historia: Joey Fane (William Dix) es un niño que ha estado ingresado durante dos años en un centro psiquiátrico debido a unos trastornos de conducta bastante peculiares causados por un accidente mortal que sufrió su hermana pequeña. Todas sus obsesiones y miedos tienen un punto en común: su anciana niñera (Bette Davis); parece que ambos comparten un secreto y ese secreto, dentro de una familia ya de por sí disfuncional, amenaza con destrozar sus vidas.
Bette Davis en The Nanny

29/5/11

Rhapsody of fire y Christopher Lee / Magic of wizard's dream

Hoy me he dado cuenta de que hace bastantes días que no pongo un videoclip musical en el blog. Buscando por la web he encontrado un video del grupo Rhapsody on Fire, hace unos años Rhapsody a secas, que acompañados por Christopher Lee interpretan una canción titulada Magic of wizard’s dream.
Esta banda italiana que practican, según sus propias palabras, una especie de Power metal que combina elementos del heavy metal y Speed metal pero con la particularidad de añadir instrumentaciones clásicas, basando buena parte de sus temas en una hábil fusión entre música barroca y metal, todo ello acompañado de letras que narran una historia épica que enlaza las canciones entre sí, dándoles un aire muy cinematográfico. Para los que estéis interesados aquí os dejo un link con su página oficial.
Christopher Lee ha colaborado varias veces con la banda y el video que incluyo a continuación es una buena muestra de este trabajo.
A disfrutarlo amigos/as.
Un saludo     

27/5/11

VINCENT PRICE, LA OTRA CARA DEL TERROR

Como complemento al homenaje que publique el otro día dedicado al grandioso Vincent Price, hoy traigo a El Terror Tiene Forma varios videos que se alejan un poco de sus trabajos más conocidos. Los dos primeros son sendas apariciones en el show de los Muppets. El tercero video es una aparición junto a Alice Cooper. El cuarto es un curioso spot publicitario de Polaroid anunciando sus VHS y por último una canción del grupo Zombina and the Skelletones dedicada al actor.
Estos videos dan una imagen poco usual del actor, pero ofrecen al fan otro punto de vista , digamos, más terrenal sobre su ídolo.
En fin, recordad que hoy es el aniversario del nacimiento de Price, por lo que no estaría de más que esta noche dedicarais un par de horas a visionar un par de sus excelentes películas, yo ya tengo mi elección: Matar o no Matar y El péndulo de la muerte.
Un saludo amigos/as.







25/5/11

VINCENT PRICE, EL PRINCIPE DEL TERROR

uno de los más grandes actores del cine fantástico
El día 27 de mayo se cumplen 100 años del nacimiento de uno de los actores más conocidos, respetados y carismáticos del mundo del cine en general y del terror en particular, nos estamos refiriendo al llamado “el príncipe del terror”, el señor Vincent Price. Es difícil expresar con palabras lo que este caballero supuso para el cine fantástico, sus personajes se han convertido, con el paso del tiempo, en iconos perfectamente reconocibles y es muy difícil, por lo menos para mí, separar a Price de, por ejemplo, el rostro deformado del Dr. Phibes o del atormentado escultor Henry Jarrod. Vincent Price fue durante años ese amigo al que esperas con ilusión, seguro de que cuando te reencuentres con él no te va a defraudar, te va a hacer disfrutar (como mínimo) y si hay suerte te presentará otro brillante y terrorífico personaje que durante mucho tiempo estará rondando por tu cabeza.  
El otro día, dándole vueltas a la idea de realizarle un homenaje en El Terror Tiene Forma, me di cuenta de que en la web existen miles de páginas que repasan, con más o menos acierto, la biografía y principales trabajos del genial actor, por lo que decidí realizar este post desde el punto de vista que más me interesa: las películas. Revisando su larga trayectoria y seleccionando una serie de películas, elección siempre injusta y propensa a no contentar a nadie, decidí escoger seis de los trabajos que representan, en sí mismos, las múltiples facetas y registros que Price poseía y tan bien representaba delante de las cámaras, como es lógico la elección sólo tenía un condicionante, la película escogida debía de tener un mínimo componente de carácter fantástico o de terror.
Vincent Price en una de sus películas más famosas
La selección efectuada abarca y representa las múltiples facetas del actor, facilitando, al aficionado que no conozca a tan insigne personaje o a aquel que quiera recuperarlo, un libro de ruta conciso que despierte la curiosidad y las ganas por ver estas grandes películas, muchas de ellas absolutamente irrepetibles, que marcaron una época en el cine de terror. Como complemento al homenaje unos cuantos trailers de las películas comentadas. Si os parece vamos a ello.

Otra película excepcional de Vincent Price
Los crímenes del museo de cera (House of Wax, 1953). La película Los crímenes del museo (Mystery of the wax museum, 1933) del gran Michael Curtiz, tuvo su remake, años después, en esta fabulosa y macabra producción dirigida por André de Toth. Una película mítica, con cualidades, tanto visuales, dramáticas e interpretativas, perfectamente válidas hoy en día y uno de los puntos culminantes del cine de terror salpicado de considerables dosis del mejor cine de suspense que acompañan a una intensa historia de locura y venganza. Price se desenvuelve como escorpión en el desierto en esta producción, en todas sus apariciones se come (literalmente) al resto de actores, la riqueza y expresividad de su voz, su porte señorial y carismático y, sobre todo, el aire malsano de su personaje, logran elevarlo a los altares del género de terror, lugar que ya no abandonaría jamás. La película sigue conservando hoy en día toda la potencia que tenía en su momento, un delicioso placer macabro, donde todos los elementos están conjuntados y medidos para provocar elegantes escenas de suspense y terror, que aúnan en su interior todo lo mejor y lo peor del ser humano. Un gran e imprescindible clásico.
La comedia de los terrores (The comedy of terrors, 1963). Una película dirigida por el nunca suficientemente aplaudido Jacques Tourneur ya es suficiente excusa para justificar su visionado, pero si encima viene acompañada de actores de la talla de Boris Karloff, Peter Lorre, Basil Rathbone y nuestro amado Vincent Price no hay excusa en el mundo que justifique no conocerla. La película es una brillante comedia, como su título indica, donde el humor negro y los diálogos mordaces conducen al film por un delirante viaje a través de las miserias y bajezas del ser humano. Waldo Trumbull, el personaje al que da vida Vincent Price, pasa a la historia por ser uno de directores de funeraria más misógino, avaricioso, alcohólico, pedante y absolutamente falto de escrúpulos de la historia del cine, por supuesto el actor saca a la luz su amplio abanico de recursos escénicos y, junto a sus compañeros de reparto, nos ofrece una de esas películas que son difícilmente olvidables y absolutamente irrepetibles. Una comedia negra magnífica de obligado visionado.
La mascara de la muerte roja (The masque of the red death, 1964) es, para mi gusto, la mejor adaptación realizada por el dúo Corman / Price sobre la obra de Edgar Allan Poe. La película, de una malignidad brutal, es un fresco vivo y colorido donde Roger Corman combina dos relatos del maestro (el que da título a la película y Hop Frog), en el cual la asombrosa capacidad de este director para crear ambientaciones, atmósferas y tensión, sobrepasa de largo nuestra capacidad de sorpresa. De todas maneras este artículo no va dedicado a Corman, por lo que vamos a lo nuestro: Vincent Price. En esta película, el actor compone una de sus piezas más emblemáticas, sugestivas, malsanas y terroríficas de su carrera. Sin un ápice de humor y arropado en todo momento por las escenas delirantes (sobre todo los últimos veinte minutos) y la increíble paleta cromática de Corman, Price, o más bien su alter ego el Príncipe Prospero pasea su altanera figura, hace y deshace a su gusto, desata su sadismo y juega a corromper cualquier cosa pura que se cruce en su camino. Es obvio mencionar toda la galería de escenas y diálogos que aderezan el film, sólo puedo decir que muchos de ellos son inolvidables y han pasado a la historia del cine. Esta película es una muy buena muestra de hasta dónde podía Price llegar en sus interpretaciones, pletórico en registros, declamando (versión original, please) con convicción, empleando cada uno de sus movimientos, faciales y corporales, para dar fuerza a su turbio personaje y llevar el todo peso de la película con ritmo y eficiencia. Inmejorable.
Corman y Price dando imagen a la obra de Poe
El último hombre sobre la tierra (The last man on Earth aka L’ultimo uomo della terra, 1964), es la primera adaptación cinematográfica de la novela Soy Leyenda (I am Legend), escrita en el año 1954 por Richard Matheson. Esta producción italiana con guión del mismo Matheson, ofrece un espectáculo de ritmo desigual y algo inocente, que lastrado por un mínimo presupuesto puede, en muchos momentos, condicionar el visionado del mismo.  Sin embargo, la película cuenta con dos poderosos y llamativos elementos que refuerzan el interés por la misma, por un lado la particular apariencia visual de los vampiros, tanto su imagen como sus movimientos son una influencia clara y notoria sobre los zombies que Romero popularizaría en su film La noche de los muertos vivientes (Night of the living dead, 1968). Por otro lado, por supuesto, el gran Vincent Price, su actuación es intensa y sublime, logrando transmitir él solito todo un crisol de emociones y sentimientos que transitan entre la locura, la soledad, el odio, los remordimientos y la desorientación propia de la situación que se nos presenta, un viaje alucinado entre la supervivencia y la venganza que el actor, con carismática presencia, acomete con grandeza. Esta película sin Price sería del montón y fácilmente olvidable, pero su presencia y actuación consiguen que los múltiples y variados defectos de la misma, pasen completamente desapercibidos y su visionado se convierta en un placer, en una degustación intensa y perdurable que hoy en día deviene en un espectáculo perfectamente válido. Una rareza fílmica que Vincent Price convierte en algo más…
Matheson está orgulloso de esta versión de su relato
Matar o no matar, este es el problema (Theater of blood, 1973) es una película que comparte buena parte de sus intenciones y argumento con otra de esas obras clásicas, pero menores a nivel de audiencia, como es El abominable Dr. Phibes (The abominable Dr. Phibes, 1971) de Robert Fuest. Matar o no matar es una producción británica que, sorpresa, no está auspiciada ni por la Hammer ni por la Amicus, las dos grandes productoras inglesas de esa época. Dirigida por Douglas Hickox (creo recordar en su única incursión en el género de terror), realizador meticuloso pero sin alma, la película  transcurre plácidamente entre la comedia negra y el terror más impactante, narrando la historia de un limitado actor teatral, Edward Lionheart (Vincent Price), especializado en escenificar obras de Shakespeare, que al serle denegado otra vez el premio al mejor actor por la asociación de críticos decide suicidarse y se le da por muerto (aunque en realidad no ha consumado el acto final). Como es lógico, poco después, reaparece completamente enajenado y, con la ayuda de su hija y una extraña cohorte de personajes, decide vengarse asesinando (con las obras de Shakespeare como inspiración) a cada uno de los críticos que le denegaron tan ansiado premio. La película sin ser una obra perfecta sí que representa y escenifica a la perfección el tipo de producto que es: un vehículo para el lucimiento de Price, y éste por supuesto no decepciona. El repertorio interpretativo está a la altura de las grandes ocasiones, variados registros, presencia imponente y uso de la voz como un recurso ilimitado para crear tensión y atmósfera. Totalmente recuperable y recomendable, esta pequeña producción nos recuerda la importancia de un actor que, por sí solo, aguanta y eleva la categoría del producto final.
Eduardo manostijeras (Edward scissorhands, 1990). La inclusión de este film viene motivada, obviamente, por ser la última gran aparición en pantalla grande de Price. Tim  Burton, fan confeso del actor, le dio la oportunidad de aparecer, de forma casi testimonial, en éste perfecto, macabro y surrealista cuento de amor, encarnando al inventor que ha creado a Eduardo. Me perdonaréis si comento la gran emoción y congoja que me produjo ver en acción a Vincent en las dos secuencias en las que aparece, en especial la que el inventor muere antes de poder colocar las manos a la criatura, pocos actores son capaces de dar a una secuencia un dramatismo tan real, tan creíble y tan emocionante con unos pocos gestos y movimientos, esa escena para mí es el compendio perfecto de todas las virtudes de este gran actor, amén de una despedida digna, justa y premonitoria de su propia muerte. Estoy seguro que para Vincent Price fue un orgullo poder despedirse de todos sus fans con este film (seguramente el mejor de toda la carrera de Burton), en un papel escrito y pensado exclusivamente para él.
la última interpretación del maestro
Sabrán perdonarme los fans de este actor la omisión de films, quizás más importantes, como La mosca (The fly, 1958), La mansión de los horrores (House of haunted hill, 1959) o La caída de la casa Usher (House of Usher, 1960), entre otras muchas, pero la selección realizada, aparte de muy personal, es obviamente incompleta ya que es imposible comentar o mencionar todas las grandes películas en las cuales ha intervenido este grandioso actor. De todas maneras el objetivo de homenajearlo en su centenario creo que se ha cumplido, yo por mi parte esta noche voy a marcarme una sesión con dos películas de este genio del séptimo arte y de paso le rendiré un más que merecido tributo.            
Un saludo amigos/as de El Terror Tiene Forma.










23/5/11

Los niños y el terror en el cine (parte 2)

Hoy toca la segunda parte de los trailers dedicados a los niños en el cine de terror. Pronto tendré el gusto de hacer sendos artículos de algunos de estos títulos, por el momento disfrutemos con estos videos y recemos para que nuestros hijos no tengan, de repente, un comportamiento extraño.
Las películas son las siguientes:
¿Quién puede matar a un niño? (1976), Narciso Ibáñez serrador
El rostro de la muerte (Alice, sweet, Alice aka Communion, 1976), Alfred Sole
Cumpleaños Sangriento (Bloody Birthday, 1981), Ed Hunt
The Children (2008), Tom Shankland
Un saludo.  








22/5/11

La horde (2009)


Francia en los últimos años ha abastecido incansablemente al género fantástico y de terror con producciones osadas, arriesgadas y violentas. Cada año llegan sin tregua películas a los festivales especializados, la distribución (sobre todo en nuestro país) es harina de otro costal, que parecen una carrera sin frenos en busca del gore más extremo o la historia más extraña, sin tener en cuenta, muchas veces, la necesidad de ir un poco más allá en los planteamientos, tanto visuales como narrativos y buscar recursos que destilen algo más que sangre y mala leche. Dentro de esa vorágine, películas como A L’interieur pueden considerarse novedosas e interesantes, por el contrario, otras, son un refrito incansable de propuestas realizadas años antes, aportando considerables dosis de sangre, tripas y ritmo acelerado como elementos novedosos a la ecuación. Sin embargo algo que une a todos estos films es la calidad técnica, son productos muy bien rodados, con un acabado brillante y en la mayoría de los casos con un ritmo muy alto, que resulta muy atractivo y entretenido de visionar.
La horde (2009), película que hoy nos ocupa, tiene todas las virtudes y todos los defectos anteriormente señalados, pero antes de iniciar el comentario nada mejor que una pequeña sinopsis, para situarnos: un grupo de policías decide asaltar un piso, situado en un inmenso edificio en las afueras de París, donde está escondido un gangster nigeriano y parte de su banda, que días antes había asesinado a uno de sus compañeros. En medio de la reyerta, se dan cuenta de que algo ha ocurrido en el exterior: los muertos están volviendo a la vida. No les quedará más remedio que colaborar entre ellos para intentar sobrevivir.
Dirigida por Yannick Dahan y Benjamin Rocher, en la que es su primera incursión en el largometraje, La horde presenta una historia de venganza, gángsters y odio, donde, como marco y telón de fondo, nos encontramos con un apocalípsis donde los zombies son sus principales y peligrosos protagonistas. Con un inicio trepidante, sus primeros quince minutos son ejemplares, parece ser que la intención de sus realizadores era profundizar más en las tensas relaciones entre los dos bandos y en su obligada colaboración para sobrevivir, que en la presencia de los muertos vivientes; es indudable que este punto de partida promete mucho más que lo que al final la película ofrece, pues tras dejar claro el enfrentamiento y el odio, la película navega irremediablemente hacia derroteros más conocidos y asumidos por los aficionados, donde las persecuciones, peleas, mordiscos y sangre a destajo se convierten en la parte del pastel más importante.
Quizá este sea el principal error de la película, pues las intenciones quedan en eso, intenciones, el resto ofrece momentos, sobretodo en la parte central, donde los responsables del invento parecen un poco perdidos y deseosos de llegar al último segmento, donde pueden desatar toda la acción, a ritmo trepidante, y llegar al final pretendidamente sucio y depresivo. 
Como influencias innegables encontramos al amigo Carpenter, su Asalto en la comisaría del distrito trece (1976) ofrece el punto de partida idóneo al film, Romero y su Dawn of the Dead (1978) regalan el aspecto visual de los zombis y el entorno requerido para la historia y, por último, Danny Boyle y su 28 días después (2002) legan al conjunto la velocidad, voracidad y contundencia de los susodichos zombis. Más allá de estos elementos claramente influenciadores, encontramos algunas escenas y recursos brillantemente resueltos que dotan a película de una, justificada, labor por ofrecer puntos de vista novedosos (o casi) y extraños, por ejemplo las peleas a puñetazos y patadas, un trabajo por parte de los actores encomiable (a pesar de la poca profundidad), en especial el brutal vecino (Ives Pignot), ya talludito, que desde su aparición da a la película un impulso nuevo y visceral cercano a la enajenación, y sobre todo, una ambientación sucia, depresiva, llena de ángulos y planos oscuros que deviene parte esencial de la tensión y el pesimismo que desborda toda la película, y que se convierten, por derecho propio, en los elementos que otorgan mayor interés a la producción.
Por otra parte noto a faltar una mayor carga dramática, tanto en los personajes como en el entorno donde se desenvuelven, pues las pocas escenas donde los realizadores se permiten recrearse, podían muy bien haber llevado la trama a un nuevo nivel de empatía con el espectador, logrando contextualizar más el tempo y la situación narrados. Como ejemplo de esta atmósfera ninguneada, puedo mencionar las dos escenas donde los protagonistas ven la desolación y destrucción del centro de la ciudad desde el terrado del edificio, ese breve paréntesis, logró, en su simple ejecución, acrecentarme la sensación de miedo y angustia mucho más que los sucesivos y previsibles ataques de la horda de muertos vivientes. Creo, y esto es una opinión muy personal, que el género de zombis tiene obligatoriamente que cambiar sus esquemas y guiños, que por tan utilizados, ya han perdido buena parte de su poder terrorífico, siendo una de las posibilidades esa mayor proyección dramática que confiera un entorno no tan “survival” y sí más cercano a la realidad, dentro de la irrealidad del género fantástico claro.
Bueno La horde, es una película que funciona bastante bien, con algunos errores de peso, pero que ofrece una buena tarde de evasión para cualquier aficionado a los zombis, la sangre y la acción. Sin embargo a quién busque algún soplo de aire fresco, una propuesta más allá de los guiños habituales o más profundidad en los planteamientos, se encontrara bastante perdido y a, momentos, algo cargado y cansado de la rutina sistemática del film, que si bien está resuelto con bastante corrección, queda bastante lejos de lo que podría esperarse en un principio.
Por mi parte, me lo pasé bastante bien visionándola, eso sí, tuve que distanciarme y ver la película como lo que es: una peli de zombis al uso, en la cual se pierde una buena oportunidad para dar un giro de 180 grados a los esquemas habituales en estas producciones. De todas maneras estaré atento a los próximos proyectos de estos dos directores, con la esperanza de que los defectos aquí detectados, sólo sean producto de ser su primera obra en el largometraje, y que todavía no tengan bien afinados los tempos necesarios para mantener noventa minutos en una película de terror con plenas garantías. Correcta pero poco estimulante.
Un saludo amigos/as.



Ficha Técnica
Año: 2009 / Director: Yannick Dahan, Benjamin Rocher / Productor: Bambou Nguyen, Raphaël Rocher / Guión: Yannick Dahan, Benjamin Rocher, Arnaud Bordas, Stéphane Moïssakis / Fotografía: Julien Meurice / Música: Christopher Lennertz / Diseño de Producción: Jérémie Meurice / Maquillaje: Olivier Afonso, Laetitia Hillion, Oriane Cattiaux, Milou Sanner, Cyril Hipaux, Frédéric Lainé, Pascal Laure, Flore Masson / FX: Kevin Carter, Laetitia Hillion, Olivier Junquet, Stéphane Soubiran, Nicolas Herlin, Gillaume Castagné / Efectos Visuales: Sebastien Dostie, Jerome Kerzerho / País: Francia / Duración: 90m. / Formato: 35mm  / Proporción: 2.35: 1 / Color /
Ficha Artística
Claude Perron, Eriq Ebouaney, Aurélien Recoing, Jean-Pierre Martins, Dou Dou Masta, Jo Prestia, Antoine Oppenheim, Yves Pignot, Adam Pengsawang, Sébastien Peres, Lauren Demianoff, Stéphane Orsolani, Alain Figlarz, Ali Karamoko, Maud Heywang, Marie Vincent, Mohamed Kerriche, Vincent Haquin, Laurent Segall, Emmanuel Lanzi, Cristina Da Silva, Virginie Arnaud, Patrick Vo, Jean-François Lenogue, Olivier Sa, Alain Barbier, David Genty, Malki Attar, Sébastien Labie, Sebastien Soudais 
Edición en DVD (Importación)
Audio: Francés / Subtítulos: Inglés / Pantalla: Widescreen / Calificación: Not rated / Extras: No / Distribuidora: Ifc Indepent Film / Precio: 22,49 € / Valoración de la edición: 5

20/5/11

Los niños y el terror en el cine (parte 1)

Los niños, esos seres dulces y encantadores, a veces pierden el oremus y cuando eso pasa el resultado es absolutamente malsano y terrorífico. En el cine de terror un buen puñado de películas ha explotado esta situación, y sin ser un sub género claramente asentado, si que nos ha ofrecido y aportado, en diferentes décadas, películas que han marcado una época, convirtiéndose, por diferentes motivos, en referentes ineludibles cuando se tiene que hablar de horror en estado puro. Y es que no hay nada más terrorífico que ver las dulces y angelicales caras de los niños, acercándose lentamente y blandiendo, con deleite, cuchillos, hachas o cualquier utensilio cortante, mientras sus infantiles risas resuenan a tu alrededor.
Como muchas de estas películas van a tener, próximamente, un artículo propio en El Terror Tiene Forma, he pensado en incluir como aperitivo los trailers de las mismas para que abráis boca.
En esta primera entrega las películas son las siguientes:
El pueblo de los malditos (Village of the Damned, 1960), Wolf Rilla
Suspense! (The innocents, 1961), Jack Clayton
El otro (The other, 1972), Robert Mulligan
Noche Infernal (Nothing but the night, 1973), Peter Sasdy
Espero que os gusten. Un infantil e inocente saludo.






18/5/11

After Life (2010)

A medio camino entre thriller psicológico y película de fantasmas al uso, ésta producción del año 2010 dirigida por Agnieszka Wojtowicz-Vosloo (ópera prima), deja en el espectador una sensación de inexplicable desconcierto y total confusión. Por mi parte no acabo de entender cómo una historia, alargada y estirada hasta la saciedad, ha contado con un presupuesto más que generoso (4.500.000 $), tiene como protagonistas a dos interpretes conocidos (Liam Neeson y Christina Ricci) y, contando, con un resultado visual apañado y esmerado técnicamente, no sobresale, no obstante de la medianía más absoluta y, en ocasiones, del aburrimiento más letárgico.
La historia presentada en After life es la siguiente: Anna Taylor (Christina Ricci) y su novio Paul Coleman (Justin Long) están atravesando una crisis en su relación. Después de una pelea en un restaurante  a causa de un malentendido, Anna tiene un accidente de coche. Horas después la chica se despierta en una funeraria, el responsable de la misma, Eliot Deacon (Liam Neeson), le dice que es una especie de medium, que su labor es facilitar el tránsito hacia una nueva realidad y que ella, efectivamente, está muerta, por lo que tiene que irse acostumbrando a su nueva situación. A partir de ese momento, una serie de extraños acontecimientos conducirán a Anna a una demencial existencia.
Con la mente puesta en diferentes producciones anteriores que tocan estos mismos temas, en el horizonte se vislumbra claramente la notoria influencia de El sexto sentido (The sixth sense, 1999), la propuesta de After Life no va más allá de lo que el espectador quiera involucrarse o identificarse en la historia. Tramposa a rabiar y jugando continuamente con el “soy pero no soy”, el film, en un principio, va de película de rollo sobrenatural pseudo filosófico, para posteriormente ir destilando, aquí y allá, pequeñas gotas de un thriller más terrenal, permitiendo al espectador escoger la opción que más le agrade o satisfaga en función de la capacidad de imaginación o tolerancia hacia los continuos quiebros y requiebros de su trama argumental.
La dirección es un poco lenta, dispersa en muchos momentos, a la par que muy clásica técnicamente hablando. El film es elegante visualmente, bien realizado y estéticamente correcto, pero yo echo de menos algo de alma y claridad de ideas en la concepción final del invento; no sé si debido al guión, a la falta de una idea clara y concisa de lo que se quiere explicar o a un afán de contentar a diferentes segmentos de público, para asegurar un presumible éxito de taquilla, la verdad es que el film se queda en medio de la nada más absoluta, una deriva sin rumbo que no lleva a ningún lado y que provocará tanto rechazo como aprobación en los aficionados al fantástico.
A destacar la labor de Liam Neeson, él solo aguanta buena parte del metraje y su recreación del dueño de la funeraria es a, partes iguales, sólida e inquietante, salvando muchas de las forzadas situaciones impuestas por el guión, un pedazo de actor que parece un poco despistado en los últimos años. Por su parte Christina Ricci poco puede hacer con su papel, la misma cara y el mismo registro adornan toda su actuación. Para los interesados comentaré que en buena parte de la película la señorita está en bolas o medio en bolas, situación que, supongo, hará las delicias de los fans de la actriz.
La banda sonora está compuesta por Paul Haslinger (miembro de una de las formaciones de Tangerine Dream), siendo atmosférica, con una adecuación correcta a la trama y perfecta en sus momentos más intensos. Un trabajo en las coordenadas habituales de éste caballero que ya había trabajado en producciones de corte fantástico como Los viajeros de la noche (Near dark, 1987), Underworld (2003) o Turistas (2006).          
No voy a extenderme más, After Life es una película con buenas intenciones que no consigue dar lo que promete y lo que es peor, si se está atento, las posibles sorpresas no lo son tanto, por lo que la esencia vital del producto queda bastante desvirtuada.
Recomendada para fans de mister Shyamalan y para degustadores del rollo sobrenatural más descafeinado e inocente. Estoy seguro que la película será amada y odiada a partes iguales y tanto los detractores como los defensores tendrán balas más que suficientes para defender sus argumentos, por mi parte un film más, que seguramente no volveré a ver nunca aunque, si tengo que ser completamente sincero, últimamente he visto cosas bastante más insustanciales.
Un saludo amigos/as.



Ficha Técnica
Año: 2010 / Director: Agnieszka Wojtowicz-Vosloo / Productor: Brad M. Gilbert, Bill Perkins, Celine Rattray / Guión: Agnieszka Wojtowicz-Vosloo, Paul Vosloo, Jakub Korolczuk / Fotografía: Anastas N. Michos / Música: Paul Haslinger / Dirección Artística: Anu Schwartz / Maquillaje: Vincent Schicchi, Nicki Ledermann, Andrea Miller, Robin Day, Angel De Angelis / FX: Andrew Mortelliti, Steve Tozzi / País: USA / Duración: 104m. / Formato: 35mm  / Proporción: 2.35: 1 / Color / Site Oficial  
Ficha Artística
Liam Neeson, Christina Ricci, Justin Long, Chandler Canterbury, Luz Alexandra Ramos, Josh Charles, Celia Weston, Rosemary Murphy, Malachy McCourt, Shuler Hensley, Alice Drummond, Doan Ly, Sam Kressner, Jack Rovello, Prudence Wright Holmes, Barbara Singer, Erin Ward, Mark Heskin, Celene Keller, Laurie Cole, Mark Gerrard, Jody Ebert  
Edición en DVD (Importación)
Audio: Inglés / Subtítulos: Castellano, Inglés / Pantalla: Widescreen / Calificación: Rated / Extras: Si / Distribuidora: Starz, Anchor Bay / Precio: 13,59 $ / Valoración de la edición: 6 / Extras: Audiocomentario de Agnieszka Wojtowicz-Vosloo, Documental: Delving into the After life: The art of making a thriller, Trailer   

16/5/11

Insidious, próximo estreno

Ya llega a España la última película de James Wan y Leigh Whannell, director y guionista, respectivamente, del mega éxito en taquilla Saw (2004). Los dos amigos han tenido la suerte de tener como productores a Jason Blum, Oren Peli y Steven Schneider, artífices de otro de los taquillazos de los últimos tiempos, la sobrevalorada Paranomal Activity (2007). La historia, en palabras de su propio director, es una historia sobre fantasmas y casas encantadas que rinde homenaje a los clásicos de este sub-género, pero que pronto se convierte en algo completamente diferente.
Tras su paso por Sitges y su posterior estreno (1 de abril) en las carteleras americanas, Insidious (así se llama el invento) se ha transformado en un fenómeno mediático, que en menos de tres semanas ha recaudado la asombrosa cifra de 30 millones de dólares (el presupuesto fue de 1,5 millones de dólares).
La película esta protagonizada por Patrick Wilson (Watchmen), Rose Byrne (X- Men), Lin Shaye (Serpientes en el avión / Snakes on a plane) y Barbara Hershey (Cisne Negro / Black Swan y 11:14 Destino final).
Insidious nos cuenta la historia de una familia con tres hijos que se traslada a una nueva casa. Uno de sus hijos tiene un, aparentemente leve, accidente que, a la mañana siguiente, lo deja sumido en un profundo coma. Los médicos no tienen explicación ante tan extraña situación, paralelamente la pareja protagonista empieza a sufrir unas terroríficas experiencias sobrenaturales, que les obligaran, primero a cambiar de casa y después a intentar afrontarlas con la ayuda de un grupo de investigadores de lo oculto.
La película se estrena el próximo 10 de junio de la mano de Aurum.
Próximamente le dedicaremos un artículo en profundidad, pues las películas sobre casas encantadas y maldiciones varias siempre son bienvenidas en El Terror Tiene Forma.
Un saludo amigos/as. 


15/5/11

La leyenda de la casa del infierno / The legend of hell house (1973)

…una iglesia en el infierno es demasiado para ella…
La leyenda de la casa del infierno (The legend of hell house, 1973) conforma, junto a La casa encantada (The Haunting, 1963) y Al final de la escalera (The changeling, 1980), la santísima trinidad de las películas sobre casas encantadas. Estas tres películas parten de ejes narrativos parecidos, así mismo comparten un gusto por atmósferas que respiran malevolencia, una pulsión sexual malsana, muy marcada en las dos primeras más soterrada en la tercera y ciertos elementos en la construcción técnica, que pueden parecer clónicos, pero la labor y los diferentes estilos de sus respectivos directores las distancian entre sí, produciendo un resultado final que comparte intencionalidad pero rezuma personalidad y que las eleva a la categoría de clásicos.
La película que hoy nos ocupa fue dirigida por el británico John Hough, el gran Richard Matheson escribió el guión, en una adaptación muy cercana al espíritu de la novela original (La casa infernal) que había escrito él mismo. La fotografía corrió a cargo del veterano Alan Hume (1924-2010), recordado por sus trabajos para la Amicus en films como Doctor Terror (1965) y Cuentos de ultratumba (1974) o también en producciones más conocidas como El retorno del Jedi (1983).
La sinopsis es la siguiente: Lionel Barret (Clive Revill) recibe una oferta de 100.000£ de un excéntrico millonario, el trabajo consiste en explorar los límites de la vida, la muerte, el alma y sobre todo de la posibilidad de sobrevivir a la muerte. Para ese cometido nada mejor que pasar una semana en la llamada mansión del infierno. Una casa, propiedad en tiempos pasados de Emeric Belasco, que está considerada “el Everest de las casas encantadas”. Para la investigación, Lionel contará con la ayuda de su mujer Ann (Gayle Hunnicutt), de Florence Tanner (Pamela Franklin), una experta médium mental y de Benjamin Franklin (Roddy McDowall) médium físico y único superviviente de un intento anterior de exorcizar la mansión. Nada más llegar dan inicio a sus investigaciones y el poder maléfico de la mansión no tarda en desencadenarse
Un trabajo interesante...
...pero muy peligroso
La película es completamente aterradora, desde el mismo inicio, con un plano general de la mansión envuelta en niebla, el director va introduciendo elementos perturbadores que van provocando, lentamente, un aumento gradual de la tensión, permitiendo al espectador vivir físicamente la progresiva degradación y maldad que emana la terrible mansión. La dirección y fotografía es elegante a la par que inquietante, utilizando la misma estructura narrativa que en la novela (los días y las horas secuencialmente), cada día que pasa es remarcado por una manifestación sobrenatural cada vez más poderosa y terrible, ante la cual los personajes van marcando, con sus reacciones, el devenir de la acción, creciendo paulatinamente en sus respectivos roles y haciendo perfectamente creíble la historia. Otro factor a destacar es la pulsión sexual que rezuma toda la película, ostensiblemente rebajada en comparación con la novela original, es sin embargo uno de los eslabones principales para desarrollar la acción, tanto Ann como Florence ven cómo sus respectivas debilidades (insatisfacción sexual en una, inocencia en otra) son explotadas sin miramientos por el ente maligno dominante, que aprovechando ésta circunstancia trata de minar la frialdad científica de Lionel y el aparente desinterés de Benjamin. Este impulso sexual da pie a dos de las más famosas escenas del film y engrasa, convenientemente, todos los resortes que, tanto el director como el guionista, quieren explotar en aras de desarrollar la trama argumental. Más interesados en el suspense y la tensión y sin necesidad de grandes y aparatosos efectos especiales, la película discurre como una suma de situaciones que desembocan, lógicamente, en momentos auténticamente macabros e inquietantes. 

Lo anteriormente comentado dota a la película de un aire muy personal, casi único, que además se ve fortalecido con el trabajo meticuloso de John Hough, el cual utiliza, en  muchas ocasiones, los primeros planos, buscando, por una parte, la conexión del espectador con los protagonistas y por otra usando ésta técnica para reforzar y aclarar los cambios que sufren a lo largo del film. Los planos generales y los planos abiertos, llenos de sombras y extraños movimientos, son utilizados con maestría y sirven para subrayar la sensación ominosa y malévola de la casa, se podría decir que el uso dado al plano general es como dotar de vida física al decorado y para convertirlo en un actor más.  
Un punto y aparte merecen también la música y los efectos sonoros, en cuanto a la primera se trata de una banda sonora muy ambiental, adecuadamente amenazadora, que no tiene una presencia muy acentuada durante el metraje, en cambio los efectos sonoros (golpes, susurros, aire etc…) están constantemente presentes, elevando todos los momentos de la acción a una cacofonía de terror y mal rolllo. Para mí esta utilización del sonido es una parte importante de la película, siendo, sin duda, uno de los elementos que más perturban al espectador y que consiguen en algunos momentos dar algún susto bastante potente.    
En cuanto a las interpretaciones, los cuatro actores están a gran altura; Clive Revill regala un personaje frío y cerebral, que confía en la ciencia pura y dura para desentrañar el misterio que los rodea. Por el contrario Gayle Hunnicutt es más carnal, no tiene base científica, por lo tanto sus opiniones y sensaciones siempre están a caballo entre el apoyo a su marido y las serias dudas que le provocan sus propias experiencias sobrenaturales. Pamela Franklin ofrece un recital interpretativo, su personaje oscila entre la inocencia y la fe en la redención, exponiéndose sin dudas a la violencia y las mentiras del ser, con tal de lograr la salvación del alma atrapada entre esas paredes, por lo tanto es presa fácilmente manipulable, una fragilidad que se refleja tanto en el aspecto visual como en las reacciones viscerales que recrea, lo dicho, una interpretación excepcional de una actriz, que conviene recordar; también estuvo involucrada en otra gran producción, y clásico total y absoluto, de carácter sobrenatural, me estoy refiriendo a Suspense (The innocents, 1961), donde interpretaba a Flora, uno de los niños a cargo de la institutriz encarnada por Deborah Kerr. Con semejantes antecedentes no es de extrañar que su papel en la película que hoy nos ocupa sea tan convincente y desgarrador. Por último tenemos al gran Roddy McDowall, su personaje es el más complejo pero está resuelto con maestría. La gran facilidad del actor y sus múltiples registros, logran que un personaje torturado por su pasado y decidido a sobrevivir por segunda vez a la maldición se involucre, convirtiéndose en el corazón y el alma de la película. Como botón de muestra se puede recordar la escena en la cual, absolutamente solo, se pone en contacto psíquico con la casa, sin ayuda de ningún artificio el actor  resuelve la escena con elegancia y dramatismo, lo dicho una actuación brutal. 
Un planteamiento clásico, en ocasiones de aires góticos, con pinceladas innovadoras en el tratamiento de la historia y el desarrollo de los personajes, hacen del film uno de los referentes indiscutibles de este subgénero, un clásico con mayúsculas que marcó y marcará el futuro devenir de otras producciones, que tendrán ante sí el difícil reto de rejuvenecer, sin perder un ápice de fuerza y horror, las constantes tan bien presentadas aquí.
La leyenda de la casa del infierno es puro cine de terror, realizada con profesionalidad y cariño, deviene en una obra pletórica en todos los sentidos y desde luego absolutamente imprescindible para cualquier aficionado al cine fantástico. 
Una noche lluviosa encerrado en casa con unas cervecitas, la luz apagada y el visionado de las tres películas mencionadas al principio de éste artículo, puede ser una experiencia única, que a lo mejor te hace mirar con suspicacia los rincones oscuros de tu salón. Recomendable terapia para una época de insulsas propuestas cinematográficas.
Un saludo desde la mansión del infierno.   



Ficha Técnica
Año: 1973 / Director: John Hough / Productor: Albert Fennell, Norman T. Herman, James H. Nicholson / Guión: Richard Matheson / Fotografía: Alen Hume / Música: Delia Derbyshire, Brian Hodgson / Maquillaje: Linda DeVetta, Patricia McDermott / FX: Roy Whybrow / Efectos Visuales: Tom Howard / País: UK / Duración: 95m. / Formato: 35mm  / Proporción: 1.85: 1 / Color
Ficha Artística
Roddy McDowall, Pamela Franklin, Clive Revill, Gayle Hunnicutt, Roland Culver, Peter Bowles, Michael Gough
Edición en DVD
Audio: Castellano, Inglés (Dolby Digital 2.0) / Subtítulos: Castellano, Inglés / Pantalla: Widescreen, 1:85.1, 16:9 / Calificación: 18 / Extras: Trailer / Distribuidora: Fox / Precio: 6 € / Valoración de la edición: 5

12/5/11

Slasher, cuarta entrega de trailers

Siguiendo con nuestra colección de trailers slasher hoy incluimos cinco películas del año 1981, que seguro harán las delicias de los aficionados a tan sangriento subgénero.
Las películas son las siguientes:

Halloween II, 1981, Rick Rosenthal
El asesino de Rosemary / The Prowler, 1981, Joseph Zito
El día de la graduación / Graduation day, 1981, Herb Freed
Examen final / Final exam, 1981, Jimmy Huston
La casa de los horrores / Fun House, 1981, Tobe Hooper
 Un saludo amigos/as









10/5/11

La niña / The child (1977)

Experiencia extraña visionar la película que hoy nos ocupa, condenada al ostracismo y completamente olvidada, no sé si justa o injustamente, por el público, La niña, conocida fuera de nuestras fronteras como The Child, es la primera y única película que dirigió (es un decir) Robert Voskanian. No sé bien cómo explicar que una película bastante lenta, con un guión y una dirección incoherentes, con un presupuesto limitadísimo, con una música horripilante, con intérpretes poco conocidos y que por no tener, no tiene ni exceso de sangre, puede, aún con éstos inconvenientes, reservar alguna virtud que justifique invertir 85 minutos de tu vida y encima acabar con la sensación de no haberlos perdido completamente. Sin embargo esta última afirmación es cierta, y si es cierta es gracias a que la película consigue tener momentos realmente atmosféricos y terroríficos, que ninguna de las contras enumeradas anteriormente consiguen eclipsar y que, en ciertos momentos, parecen incluso favorecer. Curiosa y extraña, nada mejor para entrar en materia que una pequeña sinopsis que nos sitúe en la acción: La niña nos presenta la historia de Alicianne (Laurel Barnett) , una joven institutriz que llega a una apartada casa para hacerse cargo de Rosalie (Rosalie Cole), una niña bastante extraña, con unas aficiones peculiares, entre ellas alimentar con lindos gatitos a unos extraños seres que pueblan el cementerio donde está enterrada su madre, que parece tener poderes telekinéticos y que, para colmo de males, culpa de la muerte de su madre a todos los que la rodean, incluidos su padre y hermano. Alicianne pronto se da cuenta de que el extraño comportamiento y costumbres de la niña, tienen funestos resultados para todos los que la rodean
Así de simple y llano es el argumento, una niña con poderes y extraños amigos (zombies) que quiere vengarse (y lo consigue) de todos los que ella considera culpables de la muerte de su madre, pero esta simpleza argumental es uno de los puntos fuertes del film y esto es así, porque al no tener un guión mínimamente coherente del cual preocuparse, la única motivación e intención del realizador se limita a aprovechar los pocos medios que tiene a su alcance para crear una atmósfera ominosa, que sirva como escenario creíble para las correrías de la encantadora chiquilla. Así pues el cementerio, siempre cubierto con una espesa e inquietante niebla consigue crear buenos momentos de inquietud, por otro lado las apariciones de los zombies, es el elemento primordial que permite que avance con un mínimo de garantías para el aficionado y, sobre todo, en sus veinte minutos finales, dan bastante brillo y ritmo al resultado final. Por lo demás, a lo largo del metraje hay momentos que provocan bastante desasosiego, por ejemplo la celebración de la noche de los difuntos con calabaza terrorífica incluida o los macabros dibujos de la niña, que dan cierta relevancia a las intenciones del director de crear, una película más ambiental que explícita, supongo que por las limitaciones presupuestarias, y que honran el esfuerzo realizado en ese sentido. 
El cúmulo de situaciones y secuencias previsibles o que recuerdan a otras producciones es amplio, por lo que el aficionado con memoria no tendrá ningún problema en buscar mentalmente referencias que le permitan satisfacer su cinefilia.    
La labor de realizador, no sé si lastrado por su incompetencia o por el bajo presupuesto, es casi nula y sólo en ciertos momentos puntuales, parece que se suelte algo y busque planos y ángulos extraños para conseguir un poco de brío y tensión.
Los efectos especiales y maquillajes están en consonancia con el escaso dinero invertido, aún así los zombies son efectivos y las contadas escenas gore (sobre todo en los minutos finales) son resueltas dignamente.
La cacofonía musical que taladra nuestros pobres conductos auditivos fue obra de Rob Wallace, compositor que solo tiene tres bandas sonoras (una de ellas para un videojuego) en su haber, supongo que no hace falta decir el motivo de tan pobre carrera, solo mencionar que pocas veces una música me ha llegado a irritar tanto. 
Por último destacar el trabajo de Rosalie Cole, que da vida a la niña, ofreciendo buenos, y adecuadamente terroríficos, momentos de tensión. El resto de actores cumple sin más, pero se puede destacar el trabajo de Frank Janson, que interpreta al padre de la niña, y Ruth Ballan.
En definitiva, una producción fallida e irregular que tiene, no obstante, algunas buenas secuencias que aligeran el regusto amargo que deja en el paladar. Recomendada para todos los fanáticos, me incluyo en el paquete, del cine de terror setentero, tan dado a productos de estas características y que ha legado al cine grandes obras maestras, aunque La niña precisamente, no sea el caso.
Un saludo.



Ficha Técnica
Año: 1977 / Director: Robert Voskanian / Productor: Robert Dadashian, Harry H. Novack / Guión: Ralph Lucas / Fotografía: Mori Alavi / Música: Rob Wallace / Dirección Artística: Mori Alavi / Maquillaje: Francine Cornfield, Jay Owens / FX: Jay Owens / País: USA / Duración: 82m. / Formato: 35mm  / Proporción: 1.85: 1 / Color
Ficha Artística
Laurel Barnett, Rosalie Cole, Frank Janson, Richard Hanners, Ruth Ballan, Rod Medigovich, Slosson Bing Jong, Wendell Hudiburg, Ralph Lucas, Chris Tieken, Jim Dickson, Anoosh Avan, Chick Cavanaugh.  
Edición en DVD
Audio: Castellano, Inglés (Dolby Digital 2.0) / Subtítulos: No / Pantalla: Fullscreen, 1:33.1, 4:3 / Calificación: 18 / Extras: No / Distribuidora: Llamentol / Editora: Dvd Spain / Precio: 5,95 € / Valoración de la edición: 3