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ARDE, BRUJA, ARDE / NIGHT OF THE EAGLE (1962)

una gran adaptación de una novela de Fritz Lieber
En el mundo del cine la brujería, la magia negra y el satanismo siempre han estado muy presentes, pero fue en los años sesenta y setenta cuando el auge de estas producciones se hizo patente y no pasaba semana en la cual no se estrenara alguna peli bajo estas coordenadas.
Burn, Witch, Burn también conocida por Night of the Eagle (por cuestiones de expresividad me quedo con el primer título) es una producción británica que tiene no pocos puntos en común con La noche del demonio de Jacques Tourneur, ambas parten del escepticismo, la racionalidad y la lógica para crear un enfrentamiento contra lo sobrenatural, un enfrentamiento entre la sociedad moderna y las supersticiones y prácticas paganas, una lucha del hombre moderno con su aún reciente pasado.
La película, dirigida por Sidney Hayers (realizador muy curtido en televisión), está basada en la novela “Conjure wife” de Fritz Lieber que fue editada en nuestro país por Martínez Roca en su colección Super Terror con el título de “Esposa Hechicera”, no he tenido ocasión de leerla pero ganas no me faltan, a razón de lo que he podido ver en pantalla. El guión estuvo a cargo del gran Richard Matheson y de Charles Beaumont y fue protagonizada, en sus papeles principales, por Peter Wyngarde, Janet Blair y Margaret Johnston.
Una pequeña sinopsis servirá para entrar en materia:

Norman Taylor (Peter Wyngarde) es un profesor de éxito con un gran futuro por delante, sus razonamientos y enseñanzas sobre las supersticiones están basados en la fría lógica y en la búsqueda de pruebas físicas que desacrediten toda la superchería alrededor de las mismas.  
Después de una pequeña reunión celebrada en su casa con algunos compañeros de profesión y sus respectivas mujeres, comienza a notar en su esposa Tansy (Janet  Blair) un comportamiento extraño. Pocos días después descubre cómo toda su casa está llena de amuletos y sortilegios protectores. Al llegar su mujer a casa tienen un duro enfrentamiento y Tansy le confirma que es una bruja que practica la magia para protegerlo de las envidias de sus compañeros de profesión. Norman decide quemar, en contra de lo que le aconseja su mujer, todos los amuletos. A partir de ese momento, su apacible vida se convierte en un infierno donde la locura, la paranoia y la magia negra lo rodean  haciéndole dudar de todas sus creencias.
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Como veis el guión es bastante tópico, pero no así la forma de presentarlo en pantalla, con una capacidad de síntesis admirable, su realizador, juega todas las cartas que tiene en las manos con lucidez, creando una atmósfera densa, efectiva y terrorífica que va, in crescendo hasta llegar a un final realmente angustioso. Así, en la primera parte del film, el realizador va, lentamente, incluyendo planos para crear inquietud, mal rollo y sobre todo un componente de ambigüedad, que logra que el espectador no sepa en ningún momento si lo que está sucediendo es por culpa de la brujería o bien está todo dentro de la cabeza de Tansy. La parte central del film es la encargada de cimentar y confirmar la influencia de la magia en el entorno de los dos protagonistas, de esta manera el espectador asiste al desmoronamiento total de sus vidas. El director enseña aquí todas las cartas ocultas, la tensión va en aumento y desemboca en una de las escenas claves del film: el profesor, verdaderamente asustado por la desaparición de su mujer, va hasta una casa que tienen en las afueras (cerca del mar); de noche, lloviendo y con un aterrador arrecife como telón de fondo. La búsqueda de su mujer se transforma en una absoluta pesadilla que obliga a Norman a realizar un sortilegio para intentar salvarla. Así el protagonista, racional y frío, utiliza la magia, en un acto de desesperación, para recuperar lo que ha perdido. A partir de este momento, y hasta su punto final, la película juega con la paranoia y el terror a lo sobrenatural con absoluta maestría, convirtiéndose, a pesar de lo que el protagonista ha visto, sentido y realizado, otra vez en una lucha entre la realidad pragmática y la magia más desbocada, el paradigma de lo expuesto lo encontramos en el enfrentamiento final con Flora Carr (una estupenda Margaret Johnston) que se convierte en una batalla de creencias con un espectacular final. Conviene mencionar todos los efectos visuales y de sonido que se pueden ver y oír en todo el tramo final, un festín para los sentidos que fortalece todavía más el efecto de desasosiego que produce la película en el espectador, verdaderamente brillante la manera de utilizar los recursos.
arde-bruja-arde 1960, una película excelente
la novela en la cual se basa la película
La sensación después de ver la película, es, ante todo, de sorpresa, pues se consigue, partiendo de una premisa más o menos ingenua, una película narrada y filmada con ritmo y vigor, que no desfallece en ningún momento y que tiene algunas escenas inquietantes y terroríficas dignas del mejor degustador de escalofríos. Esta historia de enfrentamiento entre un entorno familiar (seguro y confiable) y el poder de los rituales paganos, pocas veces ha sido llevado a la pantalla grande con tanto acierto, convirtiendo a esta semi olvidada película en un referente de obligado visionado. Una propuesta muy por encima de otros films de la época como, por ejemplo, la película producida por la Hammer Las brujas / The witches (1966), que con una temática muy similar (la brujería en un entorno cotidiano) no consigue, sin embargo, alcanzar las cotas malsanas y paranoicas de Arde, bruja, arde.  
Por poner un punto negativo, podemos mencionar el apresurado (y no demasiado acertado) final de la historia, más pensado para contentar al público en general que para ofrecer un colofón acorde con todo el tono del film, un pequeño error que, desde luego, no quita ni un ápice de interés a la historia y que no sirve de excusa para rehuir el visionado de esta pequeña maravilla del cine.
Arde, bruja, arde tiene que estar por derecho propio en la estantería de cualquier aficionado, yo la pondría entre La noche del demonio y La semilla del diablo, de esta manera tendría a mano una trilogía perfecta para pasar, adecuadamente entretenido, una oscura y ominosa noche de tempestad.
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Lo dicho, dicho está. Un último consejo, no desprecies la ayuda de pequeños amuletos, nunca se sabe por donde van a venir los ataques malignos.
Un saludo.   



FICHA TÉCNICA
Título: ARDE, BRUJA, ARDE (1962 / UK / 90' / Color)
Título V.O.: NIGHT OF THE EAGLE aka BURN, WITCH, BURN
Director: Sidney Hayers      
Guión: Charles Beaumont / Richard Matheson / George Baxt           
Edición: Ralph Sheldon
Música: William Alwyn
Fotografía: Reginald H. Wyer
Dirección Artística: Jack Shampan
Maquillaje: Basil Newall / Iris Tilley
      
FICHA ARTÍSTICA
Peter Wyngarde, Margaret Johnston, Janet Blair, Anthony Nicholls, Colin Gordon, Kathleen Byron, Reginald Beckwith, Jessica Dunning, Norman Bird, Judith Scott, Bill Mitchell, Paul Fress, George Roubicek, Frank Singuineau, Gary Woolf.

   



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TEXTOS POR J.MARTÍ. Imágenes del tema: hdoddema. Con la tecnología de Blogger.